09:23 08-02-2026
Conducción segura en invierno para vehículos eléctricos de tracción trasera
Conducir vehículos eléctricos de tracción trasera en invierno exige especial precaución. La posible pérdida de estabilidad suele originarse en el frenado regenerativo, una característica presente en todos los coches eléctricos que se activa al soltar el acelerador.
En estos modelos, el único motor está situado en el eje trasero. Al levantar el pie del acelerador, el sistema activa la regeneración, frenando el vehículo a través de las ruedas posteriores. En hielo o nieve compacta, incluso una fuerza de frenado moderada puede superar la adherencia disponible y provocar un derrape. Aunque la electrónica desactiva rápidamente la regeneración, el momento de pérdida de tracción ya se ha producido, dejando al control de estabilidad trabajando con una adherencia mínima restante.
Las pruebas han demostrado que este efecto es especialmente notable en modelos con neumáticos todo tiempo estándar, como el Volvo EX30, pero también ocurre en vehículos equipados con neumáticos de invierno, incluyendo el Lucid Air Pure. En superficies heladas, la parte trasera puede empezar a deslizarse incluso a velocidades moderadas con maniobras suaves del conductor.
En los vehículos eléctricos con tracción total, el frenado regenerativo se distribuye entre ambos ejes, lo que reduce el riesgo de una pérdida repentina de adherencia. Además, estos sistemas pueden redistribuir el par para ayudar a estabilizar la trayectoria del coche. Para los eléctricos de tracción trasera, la solución más eficaz sigue siendo desactivar la regeneración o ajustarla al nivel más bajo antes de circular por carreteras deslizantes. Esta es precisamente la recomendación que destacan los manuales de Tesla, Lucid y Volvo, aunque muchos conductores simplemente la desconocen.