02:11 09-02-2026

GM reestructura su producción en Norteamérica, con plantas clave a tope

General Motors está llevando a cabo una profunda reestructuración de su red de producción en Norteamérica. La empresa invierte cientos de millones de dólares para modernizar sus plantas, al tiempo que reevalúa qué modelos y volúmenes tienen sentido fabricar localmente. En un contexto de demanda cambiante y realineación de gamas, la situación en las plantas de ensamblaje es muy desigual.

La planta de GM en Arlington, Texas, sigue operando casi a plena capacidad. Su producción anual ronda los 400.000 vehículos, centrada en los modelos más rentables de la marca: los SUV de gran tamaño. De hecho, la presión sobre esta instalación es una razón clave detrás de la decisión de trasladar la producción del Cadillac Escalade a la planta de Orion en los próximos años. Este movimiento debería liberar capacidad para aumentar la producción del Chevrolet Tahoe, Suburban y GMC Yukon, que mantienen una demanda consistentemente alta.

Un patrón similar se observa en otras instalaciones críticas. La planta de Fort Wayne Assembly, que fabrica el Chevrolet Silverado 1500 y el GMC Sierra 1500, también funciona a tope. Una vez que la producción de pickups se incremente en Orion, se espera que la carga en Fort Wayne disminuya ligeramente, pero a corto plazo la planta sigue completamente saturada.

La planta de Lansing Delta Township opera igualmente sin capacidad sobrante. Un volumen adicional aquí provino del traslado de la producción del GMC Acadia, lo que permitió al sitio utilizar todo su potencial.

En conjunto, el estado actual de las plantas de GM refleja un cambio estratégico: se da prioridad a los modelos de alto margen con demanda estable, mientras que los segmentos menos populares y los vehículos eléctricos se redistribuyen entre instalaciones o incluso se eliminan de la producción local. Este desequilibrio, señalan los analistas, probablemente persistirá al menos hasta finales de la década.

En la práctica, General Motors reconoce que la era de una utilización equilibrada de las plantas ha terminado. La empresa apuesta por sus modelos más rentables y reasigna la producción de manera flexible, incluso si eso significa capacidad ociosa en algunos sitios. Este enfoque aumenta la eficiencia a corto plazo, pero también hace que la estrategia de GM sea más vulnerable a cambios repentinos en la demanda.