08:20 02-05-2026
La última patente de BMW: una moto cerrada que se autoequilibra con ruedas auxiliares
La firma bávara ha patentado una peculiar motocicleta de carrocería cerrada y perfil aerodinámico, dotada de un sistema de autoequilibrio que pretende aunar el tamaño compacto de las dos ruedas con prestaciones más típicas de un coche pequeño, como la protección ante el clima y un mayor confort.
El cuerpo, de perfil alargado y forma de lágrima, reduce al mínimo la superficie frontal. La eficiencia aerodinámica cobra especial relevancia en hipotéticas versiones eléctricas, porque con la misma batería se logra más autonomía.
Las motos carenadas presentan un problema conocido: al detenerse, el conductor no puede apoyar el pie. Para resolverlo, BMW no recurre a los habituales estabilizadores escamoteables, sino que idea ocho pequeñas ruedas auxiliares alineadas en dos filas paralelas.
Gracias a esta solución, el vehículo resulta más angosto que aquellos que montan ruedas estabilizadoras muy abiertas, como el Monoracer de Peraves. Además, los ocho puntos de apoyo proporcionan un colchón de estabilidad: aunque alguna rueda perdiese contacto en un firme irregular, el conjunto seguiría manteniéndose vertical.
BMW sí llegó a estudiar una alternativa basada en un giroscopio inspirado en el Gyro-X, aunque la patente sugiere que no se adoptó como solución principal, muy probablemente por cuestiones de peso y complejidad técnica.
No es la primera vez que la marca replantea el transporte urbano sobre dos ruedas. A principios de la década de 2000 comercializó el C1, un scooter con techo y un marcado enfoque en la seguridad. También dio a conocer el prototipo C.L.E.V.E.R., un vehículo urbano de reducida anchura capaz de inclinarse en las curvas.
De momento, todo se queda en una patente; no se ha anunciado ningún modelo de producción. Pero su atractivo salta a la vista: protección meteorológica, menor huella en la calzada y una aerodinámica más eficaz. En la práctica, un vehículo así encajaría a la perfección en el día a día urbano, donde un coche convencional resulta excesivo y una moto clásica deja al conductor demasiado a merced del clima.