14:48 03-05-2026

La planta de Volkswagen en Osnabrück da un giro hacia la industria de defensa

La veterana planta de Volkswagen en Osnabrück podría abandonar la producción de automóviles para dedicarse a contratos de defensa. Reuters informa de que el fabricante alemán mantiene conversaciones avanzadas con la empresa israelí Rafael Advanced Defense Systems, conocida por suministrar componentes para el sistema Cúpula de Hierro.

No estamos ante unas instalaciones cualquiera. Este complejo industrial tiene una larga trayectoria en el mundo del motor. Nació como la factoría Karmann, cuna de modelos legendarios como el Karmann Ghia, el Beetle Cabriolet, el Golf Cabriolet, el Scirocco y el Corrado. Ya bajo el paraguas de Volkswagen, sumó a su producción el Audi RS4 Cabriolet, el exclusivo XL1, el Arteon Shooting Brake, el Porsche Boxster y Cayman, el Cayenne e incluso el Skoda Karoq.

Hoy la actividad ha disminuido notablemente. La planta se mantiene operativa prácticamente solo gracias al Volkswagen T-Roc Cabrio, pero ese modelo tiene fecha de caducidad: 2027. Por eso Volkswagen explora nuevos usos para estas instalaciones o, incluso, un posible comprador.

En un primer momento se especuló con que Rafael fabricaría allí vehículos de transporte de artillería y componentes del sistema de alimentación de la Cúpula de Hierro. Ahora las conversaciones apuntan a la producción de piezas de cohetes, como motores y sistemas de propulsión. Aunque no se planea fabricar material explosivo, el giro supone un alejamiento radical respecto al ensamblaje de automóviles tradicional.

Para Volkswagen, cerrar este acuerdo supondría una inyección de liquidez muy necesaria y la oportunidad de preservar alrededor de 2.300 empleos. Pero existe un escollo político: el gobierno alemán quiere ejercer un férreo control sobre los proyectos de defensa nacionales y exige que la tecnología implicada no salga de Alemania.

Así, una factoría que durante décadas ha sido sinónimo de descapotables y modelos de nicho podría verse pronto inmersa en un sector completamente distinto. Y ese contraste es, sin duda, lo que hace tan atractivo este posible acuerdo.