Llamativo Chevrolet Impala SS con Big Block 427 pasa por el martillo en Mecum
Un Impala SS Convertible azul brillante con Big Block de 7,0 litros y caja Muncie de cuatro marchas vuela hacia Mecum Harrisburg. El coche de verano que convierte un paseo en un acontecimiento.
A veces basta una mirada — este Chevrolet nunca se hizo para tranquilos paseos dominicales. Un Chevrolet Impala SS Convertible de 1966 va a la subasta de Mecum en Harrisburg. Un gran americano descapotable de aquella época en la que el Impala ya había dejado de ser una versión más rica del Bel Air para convertirse en un símbolo de estilo por derecho propio. Repintado en un azul intenso, con capota plegable de vinilo blanco cubriendo un habitáculo negro y un par de butacas envolventes delante.
Y ahora la parte interesante. Bajo el capó reposa un Big Block de 427 pulgadas cúbicas con 7,0 litros de cilindrada, acoplado a una caja manual Muncie M20 de cuatro velocidades. Para un descapotable Chevrolet de los sesenta es una combinación rara: presencia escénica e implicación mecánica real en una sola carrocería.
El equipamiento tampoco se queda corto. Capota eléctrica, consola central, dirección asistida, frenos de disco delanteros con servoasistencia, climatizador Vintage Air, instrumentos adicionales. Las llantas Cragar SS y los neumáticos BFGoodrich Radial T/A con letras blancas en relieve rematan el cuadro — el tipo de detalle por el que los coleccionistas están dispuestos a pagar de más.
Para 1966 el Impala ya había recorrido un largo camino. La primera generación apareció a finales de los años cincuenta como buque insignia de Chevrolet. En 1961 la sigla SS hizo su primera aparición en la historia del modelo. Y en 1965 llegó el verdadero punto de inflexión: el Impala estrenó una plataforma totalmente nueva con bastidor perimetral, en lugar del antiguo X-Frame. Las ventas se dispararon — más de un millón de coches en un solo año.
Un año después el diseño recibió un ligero retoque. Nueva parrilla, tablero redieseñado, pilotos traseros rectangulares en lugar de los antiguos triples bloques circulares. Para los coleccionistas el Impala SS Convertible no es solo cuestión de potencia. Es un gran Chevrolet descapotable con la postura adecuada, mucho cromo, una carrocería larga y un motor que convierte un paseo tranquilo en un acontecimiento.
La subasta se celebra el viernes 24 de julio. A veces, el valor de un clásico no está en ser irrepetible hasta el último tornillo. Está en que el coche sigue pareciendo listo para una tarde de verano con la capota bajada — como si esos sesenta años no hubieran pasado.