BYD apunta al miedo más caro de Europa — y lo llama Dolphin
Híbrido enchufable del segmento B desde 25.200 €, hasta 105 km en eléctrico y 1.040 km combinados. El diésel empieza a quedarse sin argumentos.
BYD ha apuntado de un solo golpe a dos de los miedos más grandes del conductor europeo — la gasolina cara y la ansiedad por la autonomía de un eléctrico puro. El arma elegida es el nuevo Dolphin G DM-i, un híbrido enchufable compacto que acaba de llegar al mercado español desde 25.200 €.
Por fuera, es un compacto del segmento B de manual. Por dentro, esconde cifras capaces de poner nerviosos a no pocos crossovers. Longitud de 4,16 m, distancia entre ejes de 2,61 m, maletero de 425 litros más otros 45 bajo el suelo y hasta 1.225 litros con los asientos abatidos. Para un coche de ciudad, es un argumento serio.
La mecánica combina un motor eléctrico de 163 CV y 210 Nm con un 1,5 de gasolina de 95 CV. El Active de acceso recibe una batería de 7,42 kWh, 40 km de autonomía eléctrica y un total de 1.020 km. Boost, Comfort y Sport pasan a 18,3 kWh — hasta 105 km sin una gota de gasolina, 1.040 km combinados y un consumo declarado de 1,4 litros a los 100 km. Una cifra difícil de creer hasta que la ves con tus propios ojos.
Las versiones altas admiten carga en corriente continua de hasta 39 kW y pasan del 10 al 80 % en 26 minutos. También hay V2L — el coche es capaz de alimentar dispositivos externos por sí mismo. El equipamiento no se queda corto — control de crucero adaptativo, mantenimiento de carril, detector de ángulo muerto, cámara de 360°, head-up display, techo panorámico y servicios Google integrados en los acabados superiores.
Los saltos de precio entre versiones son moderados. Active se ofrece por 25.200 €, Boost por 28.200 €, Comfort por 29.700 € y Sport por 30.700 €. Las primeras entregas en España están prometidas para finales de mes.
El Dolphin G DM-i muestra exactamente con qué aprietan las marcas chinas a Europa. No solo con el precio. Bajan al segmento más pequeño una autonomía y un equipamiento que el comprador buscaba un escalón más arriba. Y, por lo que parece, esto no es más que el principio.