Pavel Pavlov

AMG se niega a enterrar el V8 — y el nuevo GLS 63 lo demuestra

El GLS 63 4Matic+ rediseñado estrena el M177 Evo con cigüeñal plano, Superscreen de tres pantallas — y sí, el V8 biturbo sigue exactamente donde tiene que estar.

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En plena era de la electrificación, esto suena casi a desafío: Mercedes-AMG ha presentado el renovado GLS 63 4Matic+ — el SUV más grande y uno de los más lujosos de la gama AMG — y ha conservado bajo el capó exactamente lo que sus seguidores adoran. Sí, el mismo V8 biturbo de 4,0 litros sigue ahí.

© mercedes-amg.com

El rediseno se lee al instante. Los nuevos faros lucen la firma gráfica con estrellas, la parrilla ahora va retroiluminada y las antiguas llantas Monoblock dejan paso a unas nuevas de 23 pulgadas. En la zaga, más estrellas: tres elementos en cada faro trasero más el embléma central de Mercedes-Benz. Y para los que quieren un aire aún más amenazante, ahí está el paquete Night II — convierte al SUV en algo prácticamente depredador.

Y ahora lo importante. Por fuera, los cambios son cosméticos; bajo el capó, son fundamentales. El V8 M177 estrena el apellido Evo: nuevo árbol de levas de admisión, sistema de inyección revisado, cigüeñal de tipo flat-plane y unas cuantas modificaciones más. Los conocidos 612 CV y 850 Nm siguen ahí, pero la respuesta al acelerador y el carácter del motor prometen sentirse distintos. El motor-generador del sistema microhíbrido suma de forma puntual otros 23 CV y 205 Nm. El 0 a 100 km/h cae en 4,2 segundos, la velocidad máxima está limitada electrónicamente a 280 km/h. No es un eléctrico. Menos mal.

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Dentro manda el Superscreen — tres pantallas de 12,3 pulgadas a lo largo del salpicadero. Y aquí aparece la otra razón por la que el GLS 63 ocupa un lugar aparte en el universo AMG: no es solo un juguete muy rápido. La tercera fila viene de serie, y si pides los asientos individuales en la segunda fila, el SUV se convierte en un seis plazas en toda regla. Un AMG familiar con V8 en 2026. Suena a anacronismo — y por eso mismo engancha.

Los precios todavía no se han anunciado. Antes del rediseno, el GLS 63 básico costaba en Alemania cerca de 191.000 euros — después de esta actualización, la barrera de los 200.000 euros ya no parece ciencia ficción.

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