Rivian dejó a cientos en la calle apenas el R2 salió a rodar
Siete días tras el inicio de las entregas del R2, Rivian recorta cientos de puestos en servicio, ventas y marketing. Cuarta ronda desde 2024 — y el precio no es el que crees.
Rivian acaba de hacer lo que nadie esperaba — exactamente una semana después del arranque de entregas del R2, el modelo sobre el que la compañía entera apuesta su futuro, anuncia nuevos despidos. Menos del 2 % de la plantilla, unos cientos de personas, técnicamente una miga. Pero es la cuarta ronda de recortes desde principios de 2024. Y la señal pesa más que las cifras.
Según medios estadounidenses, el golpe cayó sobre los equipos de servicio y atención al cliente, además de ventas y marketing. De unos 15 200 empleados, varios cientos se ven afectados. A los cesados se les ofrecen indemnizaciones, prestaciones, apoyo de carrera y la posibilidad de optar a otras vacantes dentro de Rivian. Suena suave. El calendario, en cambio, no tiene nada de suave: las entregas del R2 arrancaron el 9 de junio — y una semana después la empresa ya está aligerando filas.
El R2 es para Rivian más o menos lo que el Model 3 fue en su día para Tesla: la oportunidad de salir, por fin, de la jaula de los coches caros de imagen. R1T y R1S hicieron visible la marca, pero nunca generaron beneficio anual. En 2025 Rivian facturó unos 5400 millones de dólares, entregó alrededor de 42 000 vehículos y, según el San Francisco Chronicle, perdió 3600 millones. El año anterior fue peor — 4700 millones en rojo. ¿Progreso sobre el papel? Sí. ¿Beneficio real? Ni una sola vez en toda la historia de la compañía.
La intriga de verdad no está en el diseño del R2 — está en el precio. La cifra de partida se prometió en 45 000 dólares, pero hay trampa: la versión base no llegará a los compradores hasta finales de 2027. Lo que se entrega ahora es la Performance Launch Edition a 57 990 dólares — casi trece mil más. Eso ya no es el precio que convierte a Rivian en el verdugo del mercado masivo. Para comparar: el R1S arranca en torno a 77 000 dólares. Y el segmento es despiadado: aquí Rivian ya no compite con SUV premium, sino con el Tesla Model Y, el Hyundai Ioniq 5, los Kia EV5/EV6 y la próxima oleada de eléctricos baratos. Un error de precio, leasing o servicio — y la demanda se desploma de la noche a la mañana.
Recortar precisamente en servicio y atención al cliente tiene dos caras. Para los inversores — un intento de soltar grasa antes de escalar. Para los propietarios — la pregunta incómoda: ¿aguantará la velocidad de servicio justo cuando el R2 traiga a Rivian un múltiplo de clientes nuevos? Un eléctrico se actualiza por el aire, pero la suspensión, la carrocería o la batería no se arreglan vía OTA.
Y aquí va el detalle que lo da vuelta todo. Mientras los titulares hablan de despidos, Rivian contrató a unas 1800 personas en los cinco primeros meses de 2026 — sobre todo para la producción del R2 y los programas de conducción autónoma. El recorte neto de plantilla es casi nulo. La empresa no se encoge — se reformula. Salen gerentes y vendedores, entran ingenieros. Eso es exactamente lo que Rivian llama «eficiencia».
Ahora mismo la compañía está atravesando la prueba más dolorosa que puede pasar un startup EV: convertirse de marca cara para entusiastas en un fabricante normal de gran volumen. El R2 puede aportar volumen. Pero solo si el ahorro no muerde justo donde el comprador espera apoyo — después de soltar sus 58 000 dólares.