Dmitry Yakin

Cupra por fin ha crecido, y 1.000 robots acaban de demostrarlo

Martorell ha recibido 1.000 robots nuevos, un sistema de medición inédito en Europa y un horno de pintura cero emisiones. Todo por un pequeño EV que tiene que cumplir.

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Cupra ya no es solo la rama deportiva de Seat — y acaba de demostrarlo de la forma más contundente posible. En la planta de Martorell ha arrancado la producción en serie del Raval, y para la marca esto no es otro lanzamiento eléctrico más. Es el primer Cupra de la historia nacido por completo — del plano a la cadena — en una sola fábrica.

Cerca de 160.000 m² de la planta se han reconfigurado para el Raval. La Línea 1 ha recibido un proceso de producción completamente nuevo, más de 1.000 robots recién llegados y una plantilla reentrenada desde cero. Esto ya no es «la división deportiva de Seat» — es un fabricante de ciclo completo que diseña, desarrolla y produce sus propios coches. Entre las grandes bazas: la prensa PXL, capaz de estampar 4 millones de piezas al año. Y en la línea de carrocería ya funciona el sistema absolute inline measurement: cuatro cámaras robotizadas y seis sensores verifican y calibran la geometría del cuerpo en pleno flujo productivo. Una primicia europea.

Enormes robots Titan, de 2,5 metros de altura y capaces de levantar hasta una tonelada, ensamblan los laterales al chasis. El techo lo suelda una cabina láser que dentro del Volkswagen Group describen como una de las más rápidas del grupo. Y no es estadística para folleto. En un EV compacto de gran volumen, dos cosas lo deciden todo — la precisión geométrica y la velocidad de montaje. De ellas depende directamente cuánto costará el Raval en el concesionario.

La pintura también se ha reescrito. La planta cuenta ahora con un horno KTL — el primer horno 100 % eléctrico de Martorell, que opera con cero emisiones de CO₂. Será el encargado de aplicar los acabados de firma Iridescent Plasma y Manganese Matt — los colores que deben separar visualmente al Raval del resto de modelos del grupo. La batería se ensambla en una planta vecina y recorre unos 600 metros por un puente cubierto antes de unirse a la plataforma y al motor eléctrico. Esa cercanía recorta costes logísticos y aprieta el control de calidad — algo crítico para un EV urbano asequible.

El Raval llamado a ser uno de los modelos clave de Cupra durante los próximos años. Su misión no es solo ampliar la gama eléctrica. Es una prueba de resistencia — ¿puede una planta europea fabricar un EV compacto lo bastante rápido y barato en una época en la que los chinos arrasan en todos los frentes?

Martorell no ha recibido simplemente un encargo más. Ha recibido una nueva identidad. Y el éxito del Raval no se medirá por el número de robots en la línea. Se medirá con una sola pregunta — ¿será capaz Cupra de fabricar un pequeño coche eléctrico que sea deseable y asequible a la vez?

cupraofficial.com