Pavel Pavlov

Cristal partido, techo intacto, alce por los aires — así es un impacto real

Los suecos metieron el SUV en una nave oscura, lo lanzaron a 69 km/h y lo estamparon contra un maniquí de 360 kg. La razón se entiende al instante.

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Nada de fotos de prensa, nada de coches relucientes en el aparcamiento. Volvo metió un XC60 en una nave en penumbra, lo aceleró hasta 69 km/h y lo lanzó de frente contra un gigantesco maniquí de alce de 360 kg. Es de esos vídeos que uno rebobina varias veces.

Según cuenta Popular Science, el crossover naranja avanzaba bajo una iluminación deliberadamente débil — los ingenieros recreaban las condiciones en las que ocurren la mayoría de los choques reales con alces: de noche. Y entonces el impacto. Las patas del maniquí se doblan contra el paragolpes. El pesado tronco sube de un solo movimiento al capó, se incrusta en el parabrisas, rueda por el techo y da varias volteretas en el aire antes de caer sobre el asfalto detrás del coche. El cristal queda hecho añicos, pero no se atraviesa. El habitáculo, intacto.

¿Por qué este test? Porque un alce no tiene la silueta de ningún otro obstáculo de la carretera. Patas largas, tronco pesado a gran altura del suelo — el coche barre primero los soportes y luego toda la masa del animal golpea el parabrisas y los pilares A. Esa trayectoria es la que mata a los conductores. Esa trayectoria es la que los ingenieros tienen que absorber.

De ahí que el maniquí de Volvo no se parezca en nada a una réplica de escaparate. Sin cabeza, sin cuernos, sin pelaje — pura ingeniería. 114 discos de goma ensartados en cables y tubos de acero, con la distribución de masa exacta: ligero abajo, pesado arriba, la inercia correcta. El objetivo no es el realismo, es la mecánica del impacto. Según Volvo, en todo el mundo solo existen dos maniquíes así, ambos en Suecia.

Para los suecos no es un capricho de ingenieros, es estadística dura. Solo en Suecia se registran cada año unas 5.000 colisiones de coches con alces. En Estados Unidos la cifra se cuenta por millones — entre 1 y 2 millones de accidentes con animales grandes al año. Por eso Volvo lleva años reforzando los pilares A, el techo, la zona de fijación del parabrisas y toda la estructura superior de la carrocería — las piezas que reciben el golpe cuando el alce pasa por encima del coche en vez de atravesarlo.

Un último detalle. El maniquí pesa 360 kg, lo que equivale a un alce adulto más bien pequeño. Los machos más grandes en libertad superan los 680 kg. Lo que se ve en el vídeo está muy lejos del peor escenario posible.

скриншот Popular Science