La trampa del GR86 usado de la que nadie te avisa a tiempo
El GR86 de segunda generación es una compra tentadora de ocasión. Pero el año lo cambia todo. Uno es seguro. El otro puede comerse el motor.
Un Toyota GR86 de segunda generación usado es una propuesta seductora para quien lleva tiempo soñando con un coupé compacto de propulsión trasera a precio razonable. Pero hay un matiz. El año del modelo decide aquí casi todo: a los primeros coches del año 2022 conviene acercarse con lupa y calculadora, mientras que el GR86 de 2023 luce mucho más tranquilo.
La segunda generación del GR86 debutó en el año 2022 con un bóxer atmosférico de 2,4 litros que entrega 228 CV y 184 Nm. Frente al antiguo Toyota 86, el coche se volvió notablemente más vivo, el habitáculo recibió la actualización que tanto necesitaba y el carácter juguetón se mantuvo intacto. Sobre el papel, la fórmula perfecta.
Y entonces empezaron las historias. Fueron precisamente los primeros GR86 los que comenzaron a acumular reportes de averías graves de motor — casi siempre tras conducción exigente o jornadas de circuito. El principal sospechoso es la falta de aceite del FA24 en curvas rápidas a la derecha: el aceite del cárter sencillamente deja de llegar al chupador. Añade los casos aislados en los que un sellador de fábrica obstruyó el sistema de lubricación, y el panorama se vuelve inquietante. Pero no es una epidemia masiva: muchos propietarios de 2022 han sumado decenas de miles de kilómetros sin un solo problema.
El GR86 del año 2023 parece mucho más sensato en este sentido. Mecánicamente es casi el mismo coche, pero las quejas ruidosas sobre el motor se han calmado notablemente. La versión 2024 también se mantiene tranquila por ahora — pero es aún demasiado reciente para sacar conclusiones sobre la fiabilidad a largo plazo.