Mansory por fin se aguantó — y el Rolls-Royce Phantom lo agradece
La división estadounidense de Mansory presenta un Rolls-Royce Phantom sin la sobrecarga habitual. Carrocería blanca, cuero naranja y un paragolpes trasero casi de serie.
Mansory y contención — una combinación en la que pocos creen. Pero el nuevo proyecto de la división estadounidense del preparador rompe el guion: el Rolls-Royce Phantom recibió una carrocería blanca y un interior naranja intenso — y, por una vez, evita la sobrecarga visual de costumbre.
Por fuera, el Phantom va casi por completo en blanco. Las enormes llantas Mansory llevan el mismo tono, mientras que los detalles cromados se mantienen en su sitio. El coche estrena una parrilla iluminada, una zona inferior del paragolpes delantero retocada y, a juzgar por su postura, parece un punto más bajo que la versión estándar.
El paragolpes trasero, en cambio, es prácticamente de serie. Y ese es, posiblemente, el mayor logro del proyecto: la arquitectura original del Rolls-Royce se mantiene intacta. En un Phantom esto es clave — un kit demasiado agresivo convierte al instante la berlina de representación en un ejercicio de tuneo por el tuneo. Mansory apostó por otra cosa: color, llantas, proporciones.
El habitáculo, en cambio, destaca mucho más que la carrocería. Dentro — cuero naranja vivo con detalles negros y embellecedores metálicos. No se descarta que un acabado así pudiera haberse pedido también a través del programa de personalización de fábrica de Rolls-Royce: la propia marca ofrece opciones Bespoke prácticamente sin límite. Pero en el contexto de Mansory, el interior encaja perfectamente con el gusto del preparador por los contrastes fuertes.
Sobre los cambios técnicos, el preparador no ha dicho nada. Si el motor sigue siendo de serie, bajo el largo capó trabaja un V12 6,75 litros biturbo. La potencia de fábrica del Phantom es de 563 CV y 900 Nm. La versión estándar alcanza los 100 km/h en torno a 5,3 segundos, la alargada EWB — un pelín más lenta.
El Phantom se asienta sobre la plataforma propia Architecture of Luxury, que Rolls-Royce utiliza también para Ghost, Cullinan, Spectre y proyectos exclusivos como el Boat Tail. Por eso, incluso tras el paso del preparador, la base sigue siendo la misma: carrocería enorme, silencio dentro y la sensación de que la velocidad no es lo importante aquí.
Este proyecto de Mansory resulta interesante precisamente por su equilibrio. Un Phantom blanco y naranja no es ni de lejos discreto. Pero deja claro algo: a veces basta con que un preparador se detenga un paso antes — y el coche solo sale ganando.