Chevrolet entierra el motor con el que creció toda una generación de pickups
Dos V8 míticos desaparecen. Chevrolet anuncia el pickup atmosférico más potente de su clase y un 6,6 pariente directo del Corvette LS6.
Chevrolet prepara una nueva generación del Silverado 1500 — y esto no es un simple lavado de cara. Bajo el capó cambia casi todo, y nombres que han marcado el mercado estadounidense del pickup durante un cuarto de siglo desaparecen de la gama. No es un retoque. Es el final de una era.
La gama del Silverado 1500 año modelo 2027 se reduce a siete acabados: Work Truck, Custom, Custom Trail Boss, Silverado, Trail Boss, ZR2 y High Country. El conocido LT desaparece — su hueco lo ocupa ahora una versión con un nombre corto y rotundo: Silverado. Y cada Silverado 4WD lleva de serie el paquete Z71: protecciones de bajos, suspensión todoterreno y ayuda al descenso. Lo que antes era opción ahora viene puesto.
Pero la verdadera bomba está bajo el capó. Chevrolet entierra dos motores de culto a la vez: los V8 atmosféricos de 5,3 y 6,2 litros. El V8 5,3 montaba el Silverado desde 1999 — para toda una generación de compradores ese era «el» motor. Se acabó. En su lugar llegan nuevos V8 atmosféricos de 5,7 y 6,6 litros, construidos sobre una arquitectura Small Block renovada — es decir, parientes directos del recién anunciado V8 6,7 LS6 del Corvette.
Las cifras siguen bajo llave, pero Chevrolet lo ha dicho en voz alta: el V8 6,6 será el motor atmosférico más potente del segmento de pickups full-size. Para situarse — el actual 6,2 entrega 420 CV y 624 Nm. Su pariente LS6 en el Corvette desarrolla 535 CV y 705 Nm. El nuevo Silverado se moverá entre esas dos cifras. Y eso ya es una conversación muy distinta.
El diésel no se toca. El seis en línea Duramax 3,0 con turbo se queda en gama: 305 CV, 671 Nm, alrededor de 9,4 l/100 km mixto en la versión trasera. Para quien remolca de verdad y hace muchos kilómetros, el diésel sigue siendo la opción más tranquila — menos consumo, par a raudales, lógica de trabajo clara. Y el Silverado y el GMC Sierra siguen siendo los únicos pickups full-size de Norteamérica donde aún se puede pedir un diésel.
El cuarto motor — el turboalimentado 2,7 litros TurboMax de acceso — también se queda, pero estrena una nueva caja automática de 10 marchas en lugar de la anterior de 8. Un pequeño reajuste que debería bajar de forma notable el consumo de la versión de entrada.
En opinión de Tarantas News, Chevrolet juega en dos tableros a la vez. Por un lado, los nuevos V8 son un golpe directo al Ford F-150 y al Ram 1500, que ya han devuelto el gran motor de gasolina al centro del debate. Por otro, mantener el Duramax es estratégico: frente al avance de los pickups eléctricos y de la Toyota Tundra híbrida, casi suena a desafío. Pero esa es justo la postura: mientras los rivales se pasan a los turbo-híbridos, Chevrolet apuesta por un gran V8 atmosférico y por un diésel. La vieja escuela vuelve.
Para Rusia, el Silverado 1500 2027 será un import de nicho. Aquí no será nunca un coche de volumen — precio, impuestos, dimensiones, consumo. Pero en el segmento de los grandes americanos la demanda es estable, y un Silverado 4WD con el paquete Z71 de serie encaja mucho mejor en nuestras carreteras que las configuraciones puramente urbanas.
Chevrolet no monta una revolución para un buen titular de prensa. Apunta justo donde mira el comprador de pickup: potencia, par, preparación todoterreno y diferencia clara entre versiones. La venta arranca a finales de 2026. La espera será corta.