Nissan cierra la era del GT-R con un juguete, y curiosamente tiene todo el sentido
Sin edición especial final, sin último rugido. Solo una figura de 136 dólares — y los coleccionistas ya están en alerta para el 2 de julio.
Nissan se despidió del GT-R de una manera que nadie esperaba. Sin edición especial de adiós, sin un último saludo de 600 caballos — solo una figura de plástico. El set NISSAN GT-R BE@RBRICK 100% & 400% sale a la venta el 2 de julio de 2026 y funciona como souvenir simbólico que marca el final de la producción del modelo en agosto de 2025.
A primera vista, la idea suena absurda. Un deportivo legendario, motores turbo, tracción total, el Nürburgring, toda una cultura del tuning — y de repente, un juguete. Pero para el GT-R, por extraño que parezca, es un final lógico. El coche lleva tiempo viviendo no solo en las cifras, sino en la mitología que rodea su nombre: Skyline, R32, R34, R35, videojuegos, cultura pop japonesa y una base de fáns que conoce cada tornillo.
Bearbrick funciona con la misma fórmula. La forma es simple; el valor lo crean las colaboraciones, la rareza y el momento del lanzamiento. En el caso del GT-R, ese momento es especialmente potente. Nissan no lanza un mero souvenir, sino un objeto ligado al final de una época. El concepto del set se llama, no por casualidad, «GT-R Forever».
El diseño utiliza el tono característico Midnight Purple, con acentos de fibra de carbono en los brazos, el logotipo GT-R en el pecho y, en la parte trasera, cuatro pilotos redondos — uno de los elementos más reconocibles del modelo. Nissan subraya que la figura remite a la evolución del GT-R en su conjunto, no solo a la última generación R35. El set incluye dos figuras de distintos tamaños — 100% y 400%.
El precio asciende a 136 dólares. Las ventas se gestionarán a través de la tienda online de Nissan, la boutique de la sede global de la compañía en Yokohama y el showroom Nissan Crossing del barrio tokiota de Ginza. Para frenar las compras masivas de los revendedores, cada cliente podrá adquirir como máximo dos sets.
Las ventas se realizarán por orden de llegada, así que la escasez está prácticamente garantizada. La colaboración anterior de Nissan y Bearbrick, Sakura at Japanese Dawn 2025, se agotó casi al instante — y la base de fáns del GT-R es bastante más amplia. Este tipo de objetos se revaloriza en el mercado secundario no por los materiales o la complejidad de la producción, sino por el contexto.
No es un juguete con un logotipo. Es el recuerdo del momento en el que uno de los deportivos japoneses más célebres abandona la escena. El GT-R no recibe una nueva vida en la cadena de montaje gracias a esta figura. Pero Nissan demuestra otra cosa: una leyenda puede terminar como coche y seguir existiendo como símbolo — esta vez a escala de estantería de coleccionista.