Dmitry Yakin

La gama Aston Martin más bestial jamás creada está a punto de atacar la subida de Goodwood

Más de 4.000 CV juntos, un DB12 S más afilado de 700 CV, los Vantage S y DBX S, dos hypercars y un Fórmula 1. Aston Martin no va a Goodwood a quedar bonito.

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Más de 4.000 CV en una sola gama. Aston Martin ha reunido la línea más potente de su historia — y se lleva todo el conjunto al Goodwood Festival of Speed, que se celebrará del 9 al 12 de julio de 2026. Y no acude allí para quedar bonito sobre el césped. Acude para dominar.

La estrella del stand es el Aston Martin DB12 S. Es la versión más afilada del gran turismo DB12 y la nueva cima de la familia S, en la que ya están el Vantage S y el DBX S. Y esto es lo que hay que entender: Aston Martin ya no vende solo lujo y líneas bonitas. Ahora la marca apuesta por la mecánica pura del placer de conducir.

El DB12 S mantiene el motor delantero y el conocido V8 biturbo. Pero las cifras han subido. La potencia llega a 700 CV y 800 Nm, y el 0 a 100 km/h se despacha en solo 3,4 segundos. Para un gran turismo de este tamaño ya es territorio de superdeportivo — pero dentro de un coche pensado para devorar largas distancias a buen ritmo.

A los ingenieros no les bastó con la potencia. Reajustaron la caja automática de ocho marchas, revisaron la suspensión, recalibraron el diferencial electrónico, montaron una barra estabilizadora más gruesa y convirtieron los frenos carbono-cerámicos en equipo de serie. Hasta rediseñaron el escape — para que el sonido suene más grave, más fuerte y más rabioso.

Junto al DB12 S, en Goodwood estarán el Vantage S y el DBX S. El Vantage S exprime 680 CV y 800 Nm de su V8 de 4,0 litros. Y el DBX S va aún más lejos — 727 CV y 900 Nm. Por si fuera poco, el DBX S logra ser 47 kg más ligero que el DBX707. Para un SUV pesado, eso no es solo cuestión de prestaciones, sino también de comportamiento.

Pero los verdaderos pesos pesados del programa son los hypercars Valhalla y Valkyrie. Marcan los límites extremos de lo que Aston Martin es capaz de hacer: uno se inclina hacia el nuevo futuro de los superdeportivos híbridos, el otro hacia una filosofía casi de competición que, aun así, consiguió homologación para la calle. Junto a los modelos S de serie, muestran cómo la marca une su gama habitual con la cumbre absoluta de la tecnología y la imagen. También habrá Fórmula 1. El equipo Aston Martin Aramco trae el AMR25 y lo manda a subir la famosa cuesta de Goodwood. Al volante — Jak Crawford y Jessica Hawkins.

Para Aston Martin, Goodwood no es solo un escaparate de potencia. Es el lugar donde hay que demostrar el carácter vivo de sus coches ante un público que distingue al instante una cifra bonita de nota de prensa de un ritmo real sobre el asfalto. Y es precisamente el DB12 S el que debe demostrar lo esencial: esos 700 CV no están ahí por estatus, sino por un gran turismo más afilado, más preciso y de verdad emocional.

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