Nadie lo vio venir — Toyota y Honda son quienes más arriesgan con los aranceles de Trump a Canadá
Análisis de Reuters: Toyota y Honda fabrican más del 75% de los coches producidos en Canadá. Un arancel del 50% amenaza con cerrar líneas de montaje enteras y décadas de producción transfronteriza.
Toyota y Honda fabrican más de las tres cuartas partes de todos los coches que se producen en Canadá. Precisamente por eso, un posible salto en los aranceles estadounidenses sobre los vehículos canadienses —del 25% actual al 50%— podría golpear a nadie con más fuerza que a estos dos gigantes japoneses. Así lo revela un análisis reciente de Reuters.
Honda parece especialmente expuesta. Según estimaciones de Barclays, los vehículos fabricados en Canadá representaron en 2025 casi una cuarta parte de todas las ventas de la marca en Estados Unidos. En Toyota la cifra es menor —17%—, pero sigue siendo mayor que la de cualquier otro gran fabricante.
Y no se trata de modelos secundarios. Toyota exporta el RAV4 desde Canadá a Estados Unidos; Honda, el CR-V. Ambos crossover figuran entre los vehículos más vendidos del mercado estadounidense. En total, la industria automotriz canadiense fabrica alrededor de 1,2 millones de coches al año.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado su intención de elevar el arancel sobre los vehículos canadienses al 50% a partir del 1 de enero de 2027. Por ahora es solo un anuncio: las condiciones comerciales todavía podrían cambiar antes de que entre en vigor. Actualmente rige un arancel del 25%, con un tratamiento aparte para el componente de valor estadounidense en los vehículos que cumplen los requisitos del T-MEC.
Ni Toyota ni Honda tienen una solución fácil a mano. En teoría, parte de la producción podría trasladarse a plantas estadounidenses. Pero Reuters señala límites reales: los vehículos fabricados para el mercado de EE. UU. están adaptados a requisitos locales, y otras plantas ya podrían estar funcionando cerca de su capacidad máxima.
Honda ya trasladó parte de la producción del CR-V destinado a Estados Unidos a Ohio —pero su planta canadiense sigue exportando vehículos al país vecino. Toyota, en cambio, hace lo contrario: aumenta la producción del RAV4 tras el cambio de generación. Trasladar por completo los volúmenes fuera de Canadá no sería, entonces, un simple ajuste logístico, sino una reestructuración profunda de toda la red de producción.
Julie Boote, analista de Pelham Smithers Associates, no descarta que, si el arancel del 50% se mantiene, Toyota y Honda se vean obligadas a cerrar algunas líneas de montaje en Canadá. A esto se suma otro problema: Estados Unidos sigue siendo un mercado crucial para los fabricantes japoneses, justo cuando pierden terreno frente a los fabricantes chinos de eléctricos en Europa, el sudeste asiático y América Latina.
Toyota ya ha cuantificado el impacto de los aranceles estadounidenses en el último ejercicio fiscal: unos 1,4 billones de yenes, es decir, 8.800 millones de dólares. Al mismo tiempo, la compañía planea invertir hasta 10.000 millones de dólares en su producción en Estados Unidos durante los próximos cinco años.
Ese posible 50% no es, entonces, una simple línea más en un arancel. Para Toyota y Honda pone en juego un esquema construido durante décadas: fabricar en Canadá, vender en Estados Unidos. Y cuanto más se prolongue la incertidumbre, más caro saldrá reconstruir ese esquema.