Prometían 300.000 unidades pero Novaky arranca con 20.000 menos
La planta nació con una meta de 300.000 sistemas eléctricos al año. Al arrancar, el techo queda en 280.000 y la compañía no explica el recorte.
El plan hablaba de 300.000 sistemas, pero el día de la apertura quedaron 280.000. Hyundai Mobis ha iniciado la producción en serie de sistemas de propulsión eléctrica en su nueva planta de Novaky, Eslovaquia. Y no es simplemente otra fábrica de ensamblaje. Es la primera instalación europea de la compañía dedicada específicamente a sistemas PE — módulos integrados que combinan motor eléctrico, inversor y reductor. Su capacidad máxima de diseño alcanza los 280.000 sistemas al año.
Y aquí es donde la historia se pone interesante. Cuando Hyundai Mobis anunció la inversión en octubre de 2024, el plan era más ambicioso: 300.000 sistemas de propulsión eléctrica al año. Al comenzar la producción, la cifra había bajado en 20.000 unidades, alrededor de un 6,7%. ¿Por qué? La compañía no lo explica. Tampoco revela el volumen real de fabricación en el arranque, así que esos 280.000 siguen siendo una capacidad máxima teórica.
El proyecto ha recibido una inversión de unos 250.000 millones de wones. El terreno ocupa aproximadamente 106.000 m² y el edificio, cerca de 8.500 m². En Novaky funcionan líneas para fabricar estatores — componentes clave de los motores eléctricos —, inversores y otras piezas del sistema de propulsión. La escala impresiona, pero ahora importa otra cosa: ¿a qué velocidad conseguirán llenar esas líneas de pedidos?
Eslovaquia se convierte en el tercer punto de producción europeo de Hyundai Mobis dedicado a la electrificación, después de las plantas de sistemas de baterías en República Checa y España. Además, la nueva fábrica no debería vivir solo de Hyundai y Kia. El proveedor pretende captar encargos de otros fabricantes globales, aunque todavía no identifica a ningún cliente para los sistemas PE producidos en Eslovaquia. Ahí puede estar la verdadera reserva de crecimiento.
Para Hyundai Mobis, Novaky forma parte de una apuesta mucho mayor. La compañía desarrolla su propia familia de sistemas de propulsión eléctrica para distintas clases de potencia y quiere elevar al 40% la parte de sus ingresos procedente de clientes globales para 2033. Por eso, la prueba real no será la cifra de 280.000 sistemas al año, sino la utilización efectiva de las líneas. Grandes contratos externos confirmarían la apuesta. Sin ellos, la diferencia entre los antiguos 300.000 y los actuales 280.000 podría acabar siendo el dato menos interesante de toda la historia.