Una bicicleta de siete kilos lleva la obsesión Porsche al extremo
Leon Baldinger llevó al carbono de su bicicleta el Olive Black, los detalles Speed Yellow y la estética Weissach de su 911 GT3 RS.
¿Qué ocurre si a un Porsche 911 GT3 RS le quitas dos ruedas pero le dejas intacto el carácter hasta el último detalle? El resultado son unos 7 kg de carbono, estética de competición y una atención casi obsesiva por los matices. Ese es precisamente el «gemelo» de dos ruedas creado por el suizo Leon Baldinger: el cuadro y la horquilla lucen el mismo Olive Black, mientras que los elementos negros, el carbono visto y los detalles amarillos replican la configuración del deportivo con paquete Weissach.
Y aquí no basta con combinar colores. La gráfica característica del GT3 RS pasó al tubo diagonal, el Speed Yellow aparece en los frenos y en la franja del ciclocomputador, e incluso la cinta del manillar se eligió para recordar el acabado de los asientos del Porsche. Coche y bicicleta obedecen a la misma receta: eliminar todo lo superfluo, usar todo el carbono posible y no perder ni una pizca de carácter.
Baldinger es propietario de Leon Bikes en Mellingen, Suiza, donde una bicicleta convencional de catálogo es casi una rareza. Los clientes pueden elegir componentes, pintura e incluso combinaciones cromáticas inspiradas en automóviles. Lo que empezó como un pequeño proyecto personal de Baldinger se ha convertido en un equipo de alrededor de una docena de personas.
Pero Porsche lleva ese mismo juego a una escala todavía mayor. Junto con Disney y Pixar, la marca creó tres 911 únicos inspirados en Toy Story 5, entre ellos un GT3 RS con paquete Weissach vestido al estilo de Buzz Lightyear. El programa Sonderwunsch también hace tiempo que dejó de ser solo un escaparate de piezas únicas espectaculares: algunas ideas nacidas en estos proyectos ya han terminado llegando a la producción en serie.
La bicicleta, eso sí, sigue siendo un proyecto personal de Baldinger y no un nuevo modelo de Porsche. Para viajar, la lleva directamente sobre el GT3 RS con un portabicicletas de ventosas en el techo, mientras que la rueda delantera va dentro del habitáculo. En ese momento, coche y bicicleta se convierten en un solo conjunto. Cuesta imaginar una demostración más clara de hasta dónde puede llegar hoy la personalización más allá del propio automóvil.