Vlad Komarov

Cuando eléctrico y diésel cuestan casi igual, elegir Musso ya no es fácil

En Reino Unido, el Musso eléctrico y el diésel quedan casi empatados en precio. Sin esa barrera, remolque, carga útil, impuestos y recarga pasan a decidir la compra.

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KGM ha hecho con el Musso EV algo casi impensable entre los pick-up eléctricos: prácticamente ha borrado la brecha de precio frente al diésel. En Reino Unido, el Musso eléctrico arranca en £39.995 con VAT y una ayuda pública de £5.000 incluidas. El Musso diésel convencional parte de £32.980 sin VAT, así que al sumar el impuesto la diferencia se vuelve casi simbólica.

Y aquí empieza lo realmente interesante. ¿Qué elige un comprador cuando la propulsión eléctrica deja de exigir miles de libras extra? De repente, el precio ya no es el argumento principal.

El Musso EV monta una batería de 80,6 kWh y puede recorrer hasta 235 millas, unos 378 km según WLTP. El pick-up eléctrico puede remolcar hasta 2,3 toneladas y transportar alrededor de 690 kg. La carga rápida en corriente continua, con hasta 120 kW, permite recuperar una parte importante de la energía en unos 36 minutos.

Pero todavía es demasiado pronto para dar por muerto al diésel. El Musso convencional puede remolcar hasta 3,5 toneladas y cargar más de una tonelada. Para un trabajo duro y diario, la diferencia es enorme. El eléctrico juega en otro terreno — allí donde la carga útil máxima solo hace falta de vez en cuando.

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Después entran en juego los impuestos. Tras el cambio de las normas británicas, la mayoría de los nuevos pick-up de doble cabina se han vuelto mucho menos atractivos como coches de empresa. Con los eléctricos ocurre lo contrario: KGM anuncia para el Musso EV un Benefit-in-Kind cercano al 4% en 2026/27 y una carga fiscal desde unas £30 al mes.

No sorprende que el Musso EV ya no interese solo a particulares. Las flotas y las pequeñas empresas empiezan a contar dinero, no emisiones. En ese momento, el pick-up eléctrico deja de ser una alternativa ecológica cara y se convierte en una herramienta para reducir el coste total de uso.

El resultado es una paradoja curiosa: el Musso EV no necesita matar al Musso diésel. Cada uno conserva su territorio. El diésel gana en remolque y carga útil; el eléctrico responde con menores costes de uso, ventajas fiscales y más comodidad en ciudad.

Eso es precisamente lo que hace tan interesante el experimento de KGM. Mientras un pick-up eléctrico cueste claramente más, el comprador mirará primero el precio. Pero cuando esa diferencia desaparece, el debate «diésel o eléctrico» se vuelve práctico al instante. ¿Cuánto necesitas remolcar? ¿Cuánto recorres cada día? ¿Puedes cargar con facilidad? Ahí empieza la elección de verdad.

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