02:45 24-12-2025

Cómo influye el color del coche en la visibilidad y el riesgo

El color de un coche puede influir en lo rápido que otros usuarios de la vía lo perciben, y eso se refleja en las estadísticas de siniestros. La variable clave es el contraste con el entorno de la carretera, que cambia con la luz, el tiempo y los alrededores.

Los tonos oscuros —negro, azul marino, verde oscuro, grafito— tienden a confundirse con el asfalto, las sombras de los edificios y el telón de fondo nocturno. Los estudios señalan que estos vehículos se ven implicados en choques con mayor frecuencia porque cuesta más detectarlos a distancia, en especial durante cambios de carril y giros.

Los colores claros —blanco, plata, beige— reflejan más luz y se distinguen con más facilidad tanto de día como de noche. Los tonos vivos como el amarillo, el naranja o el rojo captan la atención con mayor rapidez y generan un contraste visual más marcado, tanto en el tráfico urbano como en carreteras abiertas.

El tiempo potencia ese efecto. Con lluvia y niebla, los coches oscuros se diluyen aún más en la escena, mientras que el gris y el plata pueden fundirse con un cielo apagado y una calzada mojada. La iluminación deficiente y los entornos urbanos densos también merman la visibilidad.

Los expertos subrayan que el color de la carrocería no es un factor determinante de seguridad. El riesgo de siniestro depende mucho más de la conducta al volante, el estado del vehículo y la presencia de sistemas de asistencia. En la práctica, optar por un color de mayor contraste puede aportar una pequeña ventaja pragmática —sobre todo si se conduce de noche o a menudo con mal tiempo—, pero la diferencia real la marcan la atención al conducir y un coche en buen estado técnico, no la pintura de sus paneles. Como criterio de compra, priorizar la visibilidad tiene sentido, pero conviene mantenerlo en un segundo plano frente a lo que realmente reduce el riesgo.