21:49 14-01-2026

Cómo afecta la carga rápida a las baterías de los coches eléctricos: claves del estudio de Geotab

Las baterías de los coches eléctricos modernos se mantienen estables a lo largo de su vida útil, incluso cuando la carga rápida se vuelve más habitual. Es la conclusión de un estudio actualizado de Geotab, que examinó la salud de las baterías en condiciones reales en más de 22.700 vehículos de 21 marcas a partir de varios años de datos telemáticos. Para los conductores, el mensaje resulta tranquilizador: el desgaste existe, pero avanza de forma gradual y predecible.

Geotab cifra la degradación media anual en el 2,3%. Como referencia, en 2024 se estimaba en un 1,8% al año. Los investigadores atribuyen el ligero repunte a cambios en los hábitos de uso y a una mayor cuota de sesiones en puntos de corriente continua de alta potencia.

El factor que más influye es la potencia de recarga. Los vehículos que se cargan con frecuencia en DC por encima de 100 kW pierden capacidad más deprisa —de media, hasta un 3,0% anual—, mientras que la carga en AC o a potencias más contenidas mantiene el desgaste alrededor del 1,5% al año. En la práctica, la comodidad de los “sprints” de energía conlleva una factura a largo plazo; combinar recargas más pausadas suele jugar a favor de la batería y es una estrategia sensata para el día a día.

El clima pesa menos: en regiones más cálidas, la degradación fue aproximadamente un 0,4% anual superior a la de zonas templadas. El estudio también indica que utilizar un rango de estado de carga amplio no acelera el desgaste, siempre que la batería no se lleve de forma habitual al 100% ni se agote hasta casi vaciarse; una costumbre sencilla que, con el tiempo, marca la diferencia.