23:26 18-01-2026
Rolls-Royce conserva su icónico motor V12 más allá de 2030
Rolls-Royce Motor Cars ha modificado de forma inesperada sus planes a largo plazo: el legendario motor V12 no será retirado después de 2030 como se anunció anteriormente. Este cambio de rumbo responde a la suavización de los estándares Euro 7 y a la reconsideración por parte de la Unión Europea de su prohibición de vehículos con motor de combustión interna después de 2035.
Inicialmente, la marca con sede en Goodwood planeaba una transición completa a vehículos eléctricos, considerando la tecnología híbrida como un compromiso indigno del segmento de ultra lujo. Sin embargo, la estrategia ha sido reevaluada a la luz del éxito de Bentley con su gama híbrida y los cambios en el panorama regulatorio.
El director técnico de BMW, Joachim Post, confirmó que el grupo continuará produciendo motores de seis, ocho y doce cilindros, lo que significa que el V12 para Rolls-Royce perdurará. Esto se refiere al icónico V12 biturbo de 6.75 litros de la familia N74, que impulsa todos los modelos actuales desde el Ghost Series II hasta el Phantom y el Cullinan. Dependiendo de la versión, el motor ofrece entre 563 y 593 caballos de fuerza y hasta 900 Nm de par, proporcionando la dinámica "aterciopelada" característica de Rolls-Royce.
Los nuevos estándares Euro 7 se centran no solo en las emisiones de escape, sino también en el desgaste de frenos y neumáticos, junto con el monitoreo continuo a bordo de contaminantes. De manera crucial, estas regulaciones han resultado significativamente menos estrictas de lo anticipado, creando una ventana de oportunidad para que los fabricantes retengan motores de combustión interna, particularmente en segmentos de nicho con volúmenes de producción bajos.
Como resultado, mientras Rolls-Royce continúa desarrollando su gama eléctrica, no tiene prisa por despedirse de un motor que ha sido integral para el ADN de la marca durante casi 90 años. La decisión de mantener el V12 tiene sentido: para los clientes de Rolls-Royce, el motor no es meramente una unidad de potencia, sino una parte central de la filosofía de la marca, algo que no puede abandonarse simplemente para cumplir plazos arbitrarios.