El Chrysler 300 destaca por su imponente exterior y sus elevados estándares de confort, pero este modelo se distingue por otra razón: su depreciación récord en apenas unos años desde su compra.

Expertos de la prestigiosa Kelley Blue Book, tras analizar el mercado automovilístico estadounidense, han identificado las tendencias clave. Después de cinco años de uso, los vehículos Chrysler 300 conservan menos del 54% de su precio original.

En comparación, sedanes premium similares, como el Toyota Avalon, muestran un mejor comportamiento, con un 62,9%, mientras que su pariente cercano, el Dodge Charger, se mantiene en el 58,9%. En la práctica, esto significa que los propietarios del Chrysler pierden significativamente más dinero frente a sus competidores.

La caída de precio ha sido especialmente pronunciada en los modelos fabricados en los años previos al cese de producción del Chrysler 300. Por ejemplo, un coche del año modelo 2020, que originalmente costaba alrededor de 31.535 dólares, ahora tiene un valor aproximado de 16.950 dólares, menos de la mitad de su importe anterior.

En conjunto, el panorama es claro: esta rápida depreciación se debe en gran medida a la reputación de la marca Chrysler, que sistemáticamente ocupa posiciones bajas en las clasificaciones de fiabilidad y valor residual.