Acura conmemora su 40 aniversario no con otro coche conceptual, sino volviendo a sus orígenes. La marca, en colaboración con Honda Racing Corporation, ha restaurado un Integra de primera generación, transformándolo en una interpretación moderna de un automóvil de competición de finales de los 80.

El proyecto se inspira en el Integra de carreras #48 de Comptech, que ganó campeonatos IMSA entre 1987 y 1990. Esta nueva versión captura el mismo espíritu y debutará en el Gran Premio de Acura en Long Beach este abril.

El coche luce la clásica pintura rojo metálico Rio y ligeras llantas Mugen de 14 pulgadas. Su aspecto deja claro que no es una restauración de museo, sino un coche de pista completamente funcional. Bajo el capó, se ha conservado el motor original D16A1 de 1.6 litros, aunque completamente reconstruido. Va acompañado de una transmisión manual de cinco velocidades.

Acura Integra

Los ingenieros han añadido electrónica moderna, un sistema de escape Borla, colectores modificados y un diferencial autoblocante Torsen. La suspensión ahora utiliza componentes Tein, mientras que los frenos incorporan piezas de alto rendimiento Carbotech. Estas mejoras aumentan notablemente el rendimiento en pista.

El interior también ha sido renovado, con una jaula antivuelco, asientos tipo cubo OMP y arneses de seis puntos instalados. Esto subraya que el proyecto se centra en la conducción real, no solo en el espectáculo.

La historia de Acura comenzó en 1986 con los modelos Legend e Integra, mucho antes de que Lexus entrara en escena. Hoy, la marca revisita esos orígenes, recordándonos que su ADN no se trata solo de todocaminos, sino también de coches centrados en el conductor.