Jaguar ha retirado del mercado sus SUV eléctricos I-Pace en Reino Unido por un riesgo de sobrecalentamiento de la batería que podría provocar incendios. La medida afecta a modelos fabricados antes de 2021, con aproximadamente 26.000 vehículos potencialmente involucrados. Los propietarios han recibido instrucciones de aparcar lejos de edificios y limitar la carga al 90%, medidas que impactan directamente en el uso diario.

El problema no es nuevo, pero la solución sigue sin llegar

El asunto radica en el sobrecalentamiento de la batería de alto voltaje, que puede generar humo o causar un incendio. A pesar de las actualizaciones de software para las primeras versiones del I-Pace, los incidentes reales demuestran que el riesgo persiste. Jaguar ha reconocido oficialmente que aún no existe una solución permanente, y que las medidas actuales son temporales.

En Estados Unidos, un problema similar ya ha motivado retiradas del mercado. En febrero de 2026, más de 2.200 vehículos de los años modelo 2020-2021 se incluyeron en una campaña, tras una retirada anterior de unos 6.400 coches. En 2024, el fabricante incluso tuvo que recomprar algunos vehículos defectuosos.

Las limitaciones afectan a la autonomía y el valor

Como solución temporal, Jaguar está limitando la carga de la batería al 90%, lo que reduce la autonomía real del SUV eléctrico. Para modelos con batería de 90 kWh, esto significa perder aproximadamente 30-40 km de autonomía, un aspecto crítico para los propietarios.

El requisito adicional de aparcar fuera de los edificios hace que la propiedad sea menos conveniente y aumenta la preocupación de los dueños. En este contexto, alrededor de 800 personas ya han firmado una petición exigiendo una solución adecuada o una recompra.

Impacto en el mercado y desafíos para Jaguar

El problema involucra baterías de LG Energy Solution, el mismo proveedor implicado en retiradas de alto perfil de Hyundai, GM y otros fabricantes. Esto contribuye a la percepción negativa que rodea a toda la gama de vehículos eléctricos.

Para Jaguar, la situación es especialmente delicada. La marca está apostando fuertemente por la electrificación, y la crisis del I-Pace socava la confianza en esa estrategia. En comparación con rivales como el Tesla Model Y y el Audi Q4 e-tron, este tipo de noticias podría acelerar la pérdida de clientes.