En Ámsterdam se ha incrementado el robo de retrovisores laterales en coches modernos, especialmente en vehículos premium y eléctricos. Cada pieza puede costar entre 800 y 3.000 dólares, y su extracción lleva menos de dos minutos. Ante esta situación, los propietarios están recurriendo a medidas de protección sencillas, que van desde cubiertas hasta sistemas de bloqueo.

Un nuevo objetivo para los ladrones de coches

Los retrovisores actuales han evolucionado hasta convertirse en módulos electrónicos complejos que integran cámaras, sensores de ángulo muerto, calefacción y motores eléctricos. Esto los convierte en un blanco lucrativo: son compactos, fáciles de desmontar y rápidos de vender.

El principal mercado para estas piezas robadas son los canales grises y los talleres de reparación no oficiales, donde se venden a precios más bajos que las sustituciones originales. La policía está teniendo dificultades para seguir el ritmo de este problema.

Un componente caro y vulnerable

En modelos como el Tesla Model 3 o el BMW Serie 5, sustituir un retrovisor puede superar los 1.500 dólares, mientras que en SUV más grandes la factura puede llegar a superar los 3.000 dólares. A pesar de esto, su diseño sigue siendo relativamente sencillo de desmontar, lo que los hace atractivos para los ladrones.

Los delincuentes utilizan herramientas básicas y actúan con rapidez, minimizando así el riesgo de ser capturados.

Una nueva realidad para los propietarios

Este problema se está extendiendo más allá de Ámsterdam, con casos similares registrados en otros países europeos. Los propietarios se ven ahora obligados a buscar protección, desde cubiertas con cerradura hasta soluciones especializadas que rondan los 180 dólares.

Esta tendencia de robo de retrovisores pone de manifiesto una nueva fase en la delincuencia automovilística: en lugar de apuntar a componentes principales, los ladrones se centran en piezas electrónicas de alto valor. Para los propietarios, esto significa que deben considerar medidas de seguridad adicionales incluso para elementos del coche aparentemente sencillos.