Hyundai ha confirmado en Tailandia que las versiones diésel de la Staria y la Palisade son compatibles con biodiésel B20. Para el mercado local, esto va más allá de un mero detalle técnico: estos vehículos se adquieren principalmente para uso familiar, empresarial o viajes largos, donde el par, el consumo y la flexibilidad del combustible son cruciales.
La compañía deja claro que no apuesta todo a un solo tipo de motorización. Los eléctricos atraen a quienes buscan tecnología punta, silencio y una experiencia diferente. Los gasolina siguen siendo una opción práctica y cotidiana. El diésel, por su parte, sigue siendo la mejor opción cuando se necesita potencia a bajas revoluciones, seguridad en autopista y capacidad de carga.

La Hyundai Staria es un monovolumen grande que puede albergar hasta 11 pasajeros. Se comercializa para familias numerosas, viajes en grupo y operadores comerciales. La potencia proviene de un turbodiésel de 2.2 litros acoplado a una transmisión automática de ocho velocidades. La compatibilidad con B20 brinda a los conductores de alto kilometraje más flexibilidad de combustible sin sacrificar la potencia de tracción del diésel.

La Palisade ocupa un segmento diferente. Este SUV insignia de siete plazas cuenta con un interior más lujoso, con cuero Nappa y un sistema de sonido Infinity de 12 altavoces. Comparte el mismo motor turbodiésel de 2.2 litros, que aquí rinde 197 CV. Está pensado para familias que quieren un vehículo grande capaz de desenvolverse tanto en ciudad como en carretera.
El B20 es una mezcla de biodiésel y diésel convencional, elaborada con materias primas agrícolas locales. Para los propietarios, la conclusión es clara: su diésel gana una opción de combustible adicional, manteniendo al diésel vigente incluso cuando crece el interés por los eléctricos. Hyundai no lucha contra el futuro: ofrece a los compradores múltiples caminos para llegar a él.