Ni una grieta en las naves, ni un solo herido — el terremoto no tocó las tres plantas de Toyota en Kyushu. Y aun así están paradas. La mañana del 29 de julio las líneas alcanzaron a completar un turno y por la tarde volvieron a apagarse: la producción queda suspendida desde el segundo turno del 29 de julio hasta el final del viernes 31 de julio.
El detonante fue el terremoto de magnitud 7,1 que sacudió la prefectura de Kumamoto el 28 de julio. Máximo de 7 en la escala japonesa de intensidad sísmica, víctimas mortales, carreteras rotas, hogares sin luz, trenes detenidos. Del epicentro a las plantas de la prefectura de Fukuoka hay unos 150 km — pero en la industria japonesa eso no es distancia: aquí los suministros van sincronizados casi al minuto. «La situación, incluidas las réplicas y las tareas de recuperación, cambia cada día», declaró Toyota, subrayando que la seguridad de su gente sigue siendo la condición para cualquier reinicio.
La cronología parece un vaivén, pero es cálculo. El turno de tarde del 28 de julio se canceló justo después de los temblores para revisar las instalaciones. La mañana del 29, el primer turno volvió a las líneas. Después la compañía recalculó los riesgos de logística y proveedores y lo apagó todo otra vez. Si se reanuda el 3 de agosto se decidirá el 31 de julio.
Quien peor lo lleva es Lexus. La planta de Miyata fabrica la berlina ES y los crossover UX, NX y RX, con una capacidad anual de unos 430.000 vehículos. Kanda produce motores y Kokura, componentes de sistemas híbridos. Según estimaciones del sector, solo tres días de pausa en Miyata equivalen a más de 5000 coches que nunca se construirán. La propia Toyota no ha cifrado la producción perdida.
Y el asunto no termina en las líneas del fabricante. El proveedor Aisin Kyushu ha detenido la producción y revisa edificios y equipos: toda la plantilla está a salvo, pero no hay fecha para la reanudación completa. Ahresty, especialista en fundición de aluminio, hizo lo mismo. Y Daihatsu Kyushu siguió a Toyota en la pausa con sus plantas de Oita y Kurume.
Hablar de retrasos inevitables para el Lexus ES, UX, NX y RX es prematuro: Toyota no ha comunicado cambios en los plazos de entrega ni escasez de modelos concretos. Todo se decide el 31 de julio. Si la parada se alarga o los proveedores no se recuperan al mismo ritmo, el efecto irá más allá de una semana y de una sola planta.