La clasificación anual de fiabilidad de coches usados de Consumer Reports ha deparado una sorpresa desagradable para los entusiastas de Tesla. En un estudio que analiza datos de más de 140.000 vehículos de cinco a diez años, el fabricante estadounidense de coches eléctricos ha quedado en último lugar, con solo 31 puntos, el peor resultado entre todas las marcas.

Lexus encabeza la clasificación con 77 puntos, seguido de Toyota, Mazda, Honda y Acura. Estas marcas son conocidas por su calidad predecible, componentes probados y fallos graves mínimos incluso con kilometrajes elevados.

En el centro de la tabla se sitúan BMW, Buick, Nissan, Audi, Volvo y Mercedes-Benz, con puntuaciones entre 47 y 53 puntos. Los coches de estos fabricantes suelen requerir más atención en mantenimiento, pero se mantienen dentro de los riesgos operativos esperados.

En la parte baja de la clasificación están Mini, Cadillac, Hyundai, Chevrolet, Ford, Dodge, Kia, GMC, Chrysler, Ram y Jeep. Sin embargo, Tesla destaca como el claro rezagado del estudio. Los modelos de 2016 a 2021, incluidos el Model S, Model X, Model 3 y Model Y, lanzados durante la fase de rápido crecimiento de la empresa, se identificaron como particularmente problemáticos. Los expertos atribuyen estos débiles resultados a los dolores de crecimiento, ya que Tesla aumentó agresivamente la producción, introdujo nuevas plataformas y tecnologías, y enfrentó una calidad de construcción inconsistente y mayores tasas de fallos durante esos años.

Según Consumer Reports, los primeros vehículos eléctricos mostraron hasta un 80% más de problemas en promedio que los coches tradicionales de combustión. Es importante destacar que el estudio señala que la situación ya está cambiando.

Desde 2021, la fiabilidad de los nuevos Tesla ha mejorado significativamente, con el Model Y ahora entre los vehículos más estables en las valoraciones de coches nuevos. El Cybertruck sigue siendo una excepción, ya que está en proceso de refinamientos típicos de cualquier modelo nuevo.

Esta clasificación ilustra claramente que los primeros Tesla conllevan riesgos elevados, especialmente en el mercado de usados. Al considerar un coche eléctrico de segunda mano, es crucial mirar más allá de la marca y tener en cuenta el año del modelo, ya que las nuevas generaciones de Tesla muestran un nivel de fiabilidad fundamentalmente diferente.