La estrategia europea de baterías ha recibido un duro golpe: ACC, la empresa conjunta de Stellantis, Mercedes-Benz y TotalEnergies, ha abandonado oficialmente los planes de construir gigafábricas en Alemania e Italia. Los proyectos de Kaiserslautern y Termoli, ya paralizados desde 2024, se han considerado económicamente inviables.

Los representantes sindicales confirmaron que ambas plantas están "canceladas de forma permanente". Oficialmente, la razón citada es el débil crecimiento de la demanda de vehículos eléctricos, que alcanzó solo un 13,8% en 2025. Esta cifra está por debajo de las expectativas y ahora se utiliza para justificar los recortes de inversión.

ACC había planeado tres fábricas en Europa: la ubicación francesa está operativa, pero la expansión hacia regiones industriales clave de la UE se ha descartado. Esta decisión llega en un año financiero difícil para Stellantis, marcado por una depreciación de 22.200 millones de euros en sus proyectos de vehículos eléctricos, dividendos cancelados y planes para revisar y reducir futuras iniciativas eléctricas. Para Italia, la decisión es especialmente dolorosa: los sindicatos exigen proyectos compensatorios, aunque Stellantis hasta ahora solo ha ofrecido promesas vagas sobre producción local de transmisiones.

La retirada de ACC subraya la debilidad estratégica de Europa en comparación con China, donde los costes de las baterías y el desarrollo tecnológico siguen sin parangón. Mientras la UE debate subsidios y proteccionismo, las marcas chinas están ganando terreno en el mercado con soluciones más baratas y avanzadas.

Incluso con las ventas de vehículos eléctricos en aumento, Europa está perdiendo impulso industrial. Sin sus propias gigafábricas, el sector automotriz del continente no puede mantenerse competitivo. La planta francesa de ACC continuará operando, pero el plan de "independencia de baterías" de la UE se está desmoronando efectivamente.