El Land Rover Defender destaca por su versatilidad tanto en terrenos difíciles como en carreteras convencionales. Esto se debe a características como una suspensión neumática ajustable, dos diferenciales bloqueables, una caja de transferencia de baja gama y el sistema Terrain Response de Land Rover. En conjunto, estos elementos permiten superar la mayoría de obstáculos sin complicaciones. Además, su construcción monocasco moderna, una dirección precisa y una estabilidad en línea recta garantizan un manejo cómodo y una agilidad sorprendente en asfalto. El vehículo también ofrece una posición de conducción dominante y una visibilidad excelente en todas direcciones.

Land Rover comercializa el Defender en tres versiones de carrocería: 90, 110 y 130, siendo este último capaz de albergar hasta ocho pasajeros. En cuanto a motorización, los clientes pueden optar por un seis cilindros turboalimentado de gasolina, un ocho cilindros sobrealimentado o un seis cilindros turbo diésel. Todos ellos van asociados a una transmisión automática ZF de ocho velocidades, suave y bien calibrada. Como es lógico, todas las variantes del Defender incorporan tracción a las cuatro ruedas permanente.

El equipamiento de serie del Land Rover Defender incluye elementos propios de un vehículo premium, como climatizador multizona, asientos delanteros calefactados y refrigerados con múltiples ajustes, cámaras de visión periférica, iluminación ambiental, carga inalámbrica, cuadro de instrumentos digital y compatibilidad con Apple CarPlay y Android Auto. A esto se suma el sistema de infoentretenimiento Pivi Pro de Land Rover, que cuenta con menús específicos para conducción off-road y funciones de vehículo conectado. La lista se completa con un espejo retrovisor digital, techo panorámico, un sistema de audio Meridian de alta calidad y un display de cabeza.

Sin embargo, el interior del Land Rover Defender carece del lujo que suelen ofrecer algunos rivales alemanes y japoneses. El salpicadero y la consola central presentan un acabado "robusto" que encaja con la esencia del modelo, pero no transmite una sensación de lujo. Asimismo, los asientos de la tercera fila en la versión de ocho plazas Defender 130 resultan bastante básicos y no alcanzan el mismo nivel de confort que la segunda fila.

A pesar de que Land Rover ha dotado a la suspensión neumática ajustable del Defender de un modo especial de acceso, entrar y salir de este SUV premium requiere un esfuerzo considerable. Esto implica que, en cualquier otro modo, cuando el vehículo se eleva más del suelo, la entrada y salida se vuelven aún más complicadas.

En comparación con modelos como el BMW X7 o el Mercedes-Benz GLS, el Land Rover Defender no ofrece un interior tan lujoso como su precio podría sugerir. El diseño y la sensación general de la cabina se inclinan más hacia lo robusto que hacia la opulencia, lo que reduce aún más la percepción de confort. Por último, existe una extensa lista de extras opcionales que pueden disparar rápidamente el precio final.