La alianza entre Renault y Geely trasciende una mera colaboración industrial convencional. Ambas firmas comparten plataformas y fábricas mientras exploran nuevos mercados, aunque los expertos interpretan este movimiento como un cambio estratégico a largo plazo.

Tras la salida de Renault del mercado chino, la compañía perdió acceso directo a uno de los centros neurálgicos del desarrollo tecnológico de vehículos eléctricos. Según Carlos Ghosn, abandonar China implica perder proximidad tecnológica e influencia en la creación de nuevas plataformas.

En 2021, Renault y Geely crearon una empresa conjunta centrada en desarrollar propulsores híbridos y de gasolina. Además, el centro de investigación de Renault en China utiliza la plataforma GEA de Geely para fabricar nuevos vehículos eléctricos e híbridos enchufables destinados a mercados fuera de Europa. El diseño sigue en manos del lado francés, mientras que la base técnica proviene del socio.

Un ejemplo de esta colaboración es el Grand Koleos en Corea del Sur, que se basa en un modelo de Geely. En Brasil, la empresa china ha adquirido una participación minoritaria en la filial local de Renault y está aprovechando su infraestructura.

Los analistas señalan que el control sobre las plataformas definirá el futuro de los nuevos coches en 2026 y la autonomía estratégica de las marcas. La posibilidad de que Geely gane más influencia se contempla como un escenario a largo plazo, más que como un plan inmediato.