Las crecientes ventas de vehículos eléctricos chinos en Europa han intensificado el debate sobre su reparabilidad. A primera vista, los precios bajos y la rápida expansión en el mercado podrían presagiar problemas futuros. Sin embargo, estudios indican que la complejidad de las reparaciones no depende del país de origen del automóvil, sino de su diseño técnico y de la calidad de su red de servicio postventa.

Los coches eléctricos modernos, independientemente de la marca, son cada vez más complejos. Esto se debe a estructuras de carrocería integradas, numerosos sensores y baterías costosas. Cualquier daño puede derivar en una reparación mayor. Sustituir módulos de batería puede costar entre 1.200 y 7.000 euros, mientras que el reemplazo completo de la batería puede alcanzar hasta 30.000 euros. Los factores clave son el diseño de la plataforma, el acceso a los módulos, la posibilidad de reparaciones segmentadas y la apertura de datos para talleres independientes.

La gigafundición, un método ya utilizado por fabricantes europeos, simplifica la producción pero puede reducir la reparabilidad hasta en un tercio si no se diseña para permitir el reemplazo parcial de componentes. En la práctica, esto significa que una colisión menor podría requerir un reemplazo estructural importante. Mientras tanto, muchas marcas chinas, como BYD y SAIC, han establecido de manera proactiva cadenas de suministro para reparaciones y reciclaje de baterías. Su integración vertical ayuda a reducir los costes de mantenimiento.

Para los compradores europeos, el principal desafío ya está presente: escasez de talleres especializados, acceso limitado a software y herramientas de diagnóstico, y largos plazos de entrega de piezas. Por lo tanto, la pregunta para los consumidores debería reformularse: ¿está el coche diseñado para ser reparado a lo largo de toda su vida útil?

En conjunto, el panorama es claro: las futuras regulaciones europeas sobre acceso a datos, disponibilidad obligatoria de piezas y estándares de reciclaje definirán finalmente cuán reparables serán todos los vehículos eléctricos, tanto chinos como europeos.