Las ventas de vehículos eléctricos de BMW alcanzan récords históricos, pero un estudio revela que algunos conductores aún no están preparados para dar el salto completo a la electrificación. Una encuesta reciente entre 655 conductores corporativos en los Países Bajos identifica el principal obstáculo: la autonomía real. Casi todos los participantes consideran que el mínimo aceptable ronda los 400 km, y un tercio espera al menos 500 km con una sola carga.

La necesidad de recargas frecuentes y las paradas más largas en comparación con los vehículos de combustión interna siguen siendo motivos clave de reticencia. Cuatro de cada diez encuestados no están dispuestos a sustituir su coche actual por un modelo eléctrico. Resulta interesante que el 70% de quienes planean adquirir un EV como próximo coche de empresa ya utilizan transporte eléctrico, lo que significa que la transición ocurre principalmente dentro de un público ya preparado.

Aproximadamente el 15% desea elegir de forma independiente el tipo de propulsión, considerando que las versiones de gasolina e híbridas son más versátiles para viajes largos. El factor medioambiental demostró ser un motivador débil: menos del 10% lo calificó como decisivo.

Por su parte, BMW está ampliando su gama desde motores de combustión interna e híbridos hasta nuevos modelos como el iX3, que presume una autonomía WLTP de hasta 805 km. Pronto se espera un sedán i3 con mayor autonomía. Para quienes aún valoran la autonomía en carretera, las variantes diésel desde la Serie 1 hasta los próximos modelos X5 y X7 siguen disponibles en Europa.