Nissan ha lanzado una de sus campañas de retirada más amplias de los últimos años en Estados Unidos. Según un informe de SPEEDME que cita a la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en Carreteras (NHTSA), dos retiradas separadas afectan a un total de 642.698 Nissan Rogue (vendidos como X-Trail en algunos mercados). Ambos defectos identificados se consideran peligrosos y podrían provocar pérdida de potencia o incendios en el motor.

La primera parte de la campaña involucra 318.781 vehículos. En estos Rogue se han encontrado fallos en el engranaje del cuerpo de mariposa. El daño en este mecanismo causa una caída brusca de potencia o la pérdida total de tracción, lo que resulta especialmente arriesgado en autopistas y a altas velocidades.

La segunda retirada cubre 323.917 vehículos y está relacionada con un defecto en el cojinete del motor. Según la NHTSA, el daño en este componente puede provocar la liberación de aceite caliente, creando riesgo de incendio, y también va acompañado de una pérdida crítica de potencia. Como parte del programa, los concesionarios reprogramarán el software del módulo de control del tren motriz y reemplazarán las piezas dañadas si es necesario.

Ambos problemas están clasificados por la NHTSA como amenazas para la seguridad, por lo que Nissan debe notificar rápidamente a los propietarios. La compañía aún no ha emitido comentarios públicos oficiales, pero los documentos regulatorios confirman que el fabricante ha acordado las medidas correctivas.

El Nissan Rogue es uno de los crossover más vendidos de la marca en Norteamérica, lo que significa que esta retirada afecta a una parte significativa de la flota. Todos los trabajos de reparación se realizarán de forma gratuita. La magnitud de la campaña subraya el alto nivel de supervisión de seguridad en Estados Unidos y la atención que se presta a las fallas técnicas, incluso en modelos populares.