FIAT se enfrenta a un desafío inesperado: el nuevo 500 Hybrid, diseñado para impulsar las caídas ventas del eléctrico 500e, resulta demasiado "sucio" para los estándares europeos. Este mild-hybrid con motor 1.0 FireFly emite 117g de CO2 por kilómetro, una cifra que empeora drásticamente el promedio de emisiones corporativo de Stellantis y aumenta directamente el riesgo de multas millonarias de la UE. En consecuencia, los volúmenes de venta tendrán que limitarse artificialmente a pesar de la alta demanda potencial.

Según representantes de la marca, el plan de FIAT para 2026 incluye producir solo 85.000 unidades de la serie 500 en Turín, y la razón no son las limitaciones de producción sino las ambientales. En el futuro, Stellantis pretende aumentar la producción en Mirafiori a 120.000 coches anuales, pero el enfoque deberá centrarse principalmente en la versión eléctrica 500e.

Técnicamente, el nuevo 500 Hybrid también plantea dudas: un tiempo de 0 a 100 km/h de 16,2 segundos y una asistencia eléctrica mínima lo hacen parecer anticuado frente a rivales mild-hybrid más modernos. Además, FIAT ya prepara una importante actualización para el 500e, que incluye un cambio a baterías LFP más baratas, lo que debería reducir el precio del modelo y aumentar su atractivo.

El problema de emisiones de FIAT es sistémico. El Panda Hybrid emite 112g/km, el Grande Panda entre 116 y 131g/km, y el 600 Hybrid 109g/km, con este último pronto recibiendo un motor de gasolina menos eficiente. Por lo tanto, el fabricante debe acelerar la cuota de vehículos eléctricos, o cumplir con las regulaciones europeas será imposible.

FIAT entra en un período donde la estrategia de vender altos volúmenes de híbridos asequibles ya no funciona: ahora el futuro de la marca depende directamente del éxito de su gama eléctrica.