La marca británica Lotus atraviesa una fase complicada, con ventas bajas y un futuro que depende en gran medida del apoyo del conglomerado chino Geely. La dirección intenta cambiar de estrategia para convertir a Lotus en un fabricante global de deportivos.

Históricamente, Lotus forjó su reputación gracias a los éxitos en competición y a las innovaciones técnicas de su fundador, Colin Chapman. Sin embargo, este prestigio no se ha traducido en volúmenes de ventas significativos. Desde la adquisición por Geely, la empresa ha emprendido una transformación profunda.

China desempeña ahora un papel clave en el desarrollo de Lotus. La fábrica de Wuhan produce los modelos Eletre y Emeya. En el primer semestre de 2025, aproximadamente la mitad de las entregas de la marca se destinaron al mercado chino.

Aunque antes se planeaba una transición completa a la electricidad, la estrategia se ha revisado. El nuevo Eletre X Hybrid utiliza un sistema híbrido que combina características de un vehículo eléctrico, un extensor de autonomía y un híbrido enchufable. Este cambio responde a la evolución de la demanda del mercado.

Lotus también está reestructurando su negocio. La empresa ha anunciado recortes de hasta 550 puestos de trabajo en el Reino Unido y está consolidando sus operaciones bajo Lotus Technology. La dirección confía en que los nuevos modelos de 2026 y las ofertas híbridas ayuden a fortalecer la posición global de la marca, aunque el éxito de la estrategia dependerá en gran medida de la demanda en China.