Mercedes está revisando su estrategia para el segmento compacto: el Clase A no desaparecerá, sino que recibirá una nueva generación con propulsión eléctrica. Este modelo, que inicialmente estaba previsto que abandonara el mercado, ahora se integrará en la gama de vehículos eléctricos de la marca.

La nueva generación del Clase A no llegará antes de 2029 y se construirá sobre la plataforma MMA. Esta arquitectura, que ya se utiliza en el CLA, permite combinar propulsiones eléctricas e híbridas. Este enfoque ofrece flexibilidad, desde versiones básicas hasta opciones más potentes, incluyendo variantes AMG.

En cuanto al diseño, Mercedes abandonará las formas experimentales vistas en el EQE y el EQS. El nuevo Clase A mantendrá una carrocería clásica de hatchback, con un capó más largo y proporciones familiares. Este detalle es importante: el modelo seguirá siendo reconocible y no repetirá las polémicas decisiones de diseño de los anteriores eléctricos de la marca.

La autonomía esperada estará a la par con la del CLA, alcanzando hasta 700-780 km según el ciclo WLTP. Esto posiciona al modelo como un competidor del futuro Audi A2 e-tron. Al mismo tiempo, el Clase A mantendrá su papel como el Mercedes más accesible, sirviendo como puerta de entrada a la marca.

En mi opinión, la decisión de mantener el Clase A es lógica. Dado que los compradores consideran cada vez más qué vehículo eléctrico elegir en este segmento, eliminar modelos asequibles habría sido un error estratégico.

En definitiva, el nuevo Mercedes Clase A podría convertirse en uno de los modelos clave en la competencia por los mejores compactos premium, donde no solo la tecnología, sino también el precio de entrada serán factores decisivos.