El encarecimiento de los componentes está haciendo que los sistemas ADAS sean cada vez más costosos. BYD fue uno de los primeros en confirmar esta tendencia: a partir del 1 de mayo de 2026, el precio de su paquete God’s Eye B subirá un 21%, pasando de 9.900 a 12.000 yuanes (entre 1.200 y 1.500 euros al cambio). El paquete incluye asistencias avanzadas a la conducción, un sensor LiDAR y el sistema DiPilot 300. La marca lo atribuye al aumento generalizado de los costes del hardware a nivel mundial.

El problema de fondo es la memoria DRAM. Estos chips, imprescindibles para los sistemas ADAS, las cabinas digitales y el infoentretenimiento, también son muy demandados por los centros de datos que trabajan con inteligencia artificial. Con Samsung, SK Hynix y Micron controlando buena parte de la oferta, lógicamente dan prioridad a sus clientes más importantes.

Según datos de S&P Global, SK Hynix ya ha vendido toda su producción prevista para 2026, y los nuevos pedidos se enfrentan a plazos de entrega superiores a 58 semanas. En consecuencia, el precio de la DRAM para automoción podría dispararse entre un 70% y un 100% respecto a los niveles de 2025.

Para los compradores, esto significa que los modelos de 2026 equipados con numerosas ayudas electrónicas probablemente llegarán con precios más altos. Además, a partir de 2028 comenzarán a retirarse los antiguos estándares DDR4 y LPDDR4, pero muchos vehículos actuales todavía dependen de ellos.