BMW 760i Protection, el blindado del rey Carlos III
El rey Carlos III viaja en un BMW 760i Protection VR9. Descubre el blindaje VPAM VR9, la protección antiexplosivos y la tecnología exclusiva de este sedán.
La reciente visita del rey Carlos III a Washington no fue solo cuestión de diplomacia y pompa. Los más avispados seguidores del automóvil que seguían la comitiva real detectaron un detalle curioso: un BMW Serie 7 negro con matrícula europea. Se trataba, inequívocamente, de un BMW 760i xDrive Protection VR9, y lo más relevante es que no era una versión para Estados Unidos.
Casi con total certeza, el coche no fue alquilado en Estados Unidos. La misma berlina reapareció en Bermudas justo después de la escala norteamericana, que era el siguiente destino de Carlos. Para los jefes de Estado es una práctica habitual: sus vehículos blindados de confianza viajan siempre con la persona protegida, sin importar el lugar.
El 760i Protection no es una mera versión blindada del Serie 7 convencional. BMW lo fabrica en una línea exclusiva de su planta de Dingolfing, aplicando lo que denomina Núcleo Protector. En lugar de añadir blindaje a una carrocería ya existente, el vehículo se construye desde el inicio alrededor de una célula de seguridad de acero blindado.

En cuanto a protección, cuenta con la certificación VR9 según la norma alemana VPAM. La carrocería es capaz de resistir impactos de munición perforante OTAN de 7,62 × 51 mm, mientras que los cristales cumplen con la especificación aún más rigurosa VPAM 10, concebida para detener un proyectil de francotirador de 7,62 × 54R. Tanto el suelo como el techo están preparados para soportar múltiples explosiones de granadas de mano. Entre el equipamiento opcional figura un sistema de suministro de oxígeno ante ataques con gas y luces de emergencia azules desmontables, hábilmente camufladas en la parrilla.
Lógicamente, todo ese blindaje pasa factura en la báscula: el peso ronda los 3.965 kg, prácticamente el doble de una berlina de lujo convencional. Para mover semejante mole, BMW confía en un motor V8 biturbo de 4,4 litros que entrega 530 CV y 750 Nm de par. Con él, acelera de 0 a 100 km/h en 6,6 segundos y alcanza una velocidad máxima limitada electrónicamente a 210 km/h. Y es que, en un vehículo de protección, más que la velocidad punta, lo decisivo es poder abandonar con agilidad una zona de peligro.
Hay soluciones que resultarían insólitas en un turismo al uso. Los neumáticos especiales Michelin run-flat, por ejemplo, permiten seguir circulando incluso con presión cero. Las puertas pueden transformarse en salidas de emergencia y se cierran de forma automática desde el interior; no es para menos, ya que los cristales blindados, de casi ocho centímetros de grosor, las convierten en piezas de un peso considerable.
Algunas informaciones apuntan a que el rey Carlos también dispone de un BMW i7 M70 xDrive eléctrico, muy probablemente en variante Protection. Este modelo es más pesado y menos rápido —necesita unos 9 segundos para alcanzar los 100 km/h—, pero a cambio ofrece una autonomía cercana a los 380 km. Para un monarca que durante años ha abanderado la causa medioambiental, una berlina eléctrica a prueba de balas trasciende lo meramente funcional: supone toda una declaración de intenciones, sutil pero contundente.