El arranque de 2026 no fue el esperado para el coche eléctrico. Según PwC, en 43 mercados clave las ventas del primer trimestre se quedaron por debajo de los 2,7 millones de unidades, un 1 % menos que en el mismo periodo del año anterior.

Para un sector acostumbrado a crecimientos de dos dígitos, el dato supone un frenazo evidente. El año pasado las ventas mundiales de eléctricos se dispararon cerca de un tercio. Sin embargo, el panorama ha cambiado: no se trata de un desplome, pero sí de la primera señal de debilidad global en mucho tiempo.

El gran responsable de este retroceso es China. Como mayor mercado de eléctricos, lo que allí ocurre pesa de forma decisiva en la estadística global. PwC cifra en 1,32 millones las unidades vendidas en el primer trimestre, lo que representa una caída interanual del 20 %. En Estados Unidos el batacazo fue aún mayor: las ventas se redujeron un 23 %, hasta unos 233.000 vehículos.

Europa, sin embargo, muestra una cara bien distinta. En la UE, junto con Reino Unido, Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza, las ventas de eléctricos repuntaron un 26 %, alcanzando prácticamente las 724.000 unidades. Alemania y Francia impulsaron el avance gracias a una demanda sólida de modelos eléctricos.

Que las cifras brutas hayan bajado no implica que los eléctricos cedan posiciones. Al contrario: su cuota de mercado mundial alcanzó el 16 %, un récord histórico para un primer trimestre. La explicación es simple: la demanda de coches de combustión pura se contrajo un 8 %, un golpe mucho mayor. Así, aunque las ventas de eléctricos menguaron, ganaron peso dentro del conjunto.

PwC achaca la caída china sobre todo a factores coyunturales, como los recortes en subvenciones. La consultora prevé que las ventas se recuperen ya en el segundo trimestre, ya que la demanda latente en el país sigue siendo robusta.

Desde PwC, el socio Harald Wimmer admite que las condiciones siguen siendo difíciles, pero subraya que los fabricantes europeos han conseguido acortar distancias. A su juicio, los nuevos modelos son maduros tecnológicamente y conectan bien con el cliente, algo que ya se refleja en mayores volúmenes de ventas en sus mercados de origen. A esto podría sumarse un empujón adicional si la demanda repunta al calor de los precios actuales del combustible.

A las marcas europeas los números les sonríen, pero los retos de fondo no han desaparecido. Siguen teniendo la necesidad de recortar costes y acelerar las actualizaciones tecnológicas, sobre todo porque los rivales chinos destacan por su capacidad para lanzar nuevos modelos a toda velocidad y competir con precios muy ajustados.