Vauxhall lanza en Reino Unido el nuevo acabado Grandland Griffin. La marca no busca llamar la atención con cambios de diseño radicales, sino que apuesta por ofrecer más valor: equipamiento más completo a un precio inferior al del acabado al que sustituye.

Exteriormente, el Griffin se diferencia por el techo negro, las ventanillas traseras oscurecidas y unas llantas exclusivas: 19 pulgadas en aleación negra para el híbrido, 20 pulgadas con corte diamantado para el eléctrico. Sin cambios quedan el frontal 3D Vizor, ya icónico de Vauxhall, y el logotipo trasero iluminado.

Puertas adentro, el Griffin incorpora detalles que marcan la diferencia cuando aprieta el frío o se acumulan los kilómetros: asientos delanteros con calefacción, volante calefactado y una butaca para el conductor certificada por AGR que ofrece 10 reglajes, incluido soporte lumbar neumático y ajuste eléctrico de la inclinación del cojín. No se trata de adornos de folleto; ayudan de verdad a combatir el cansancio durante la conducción.

Vauxhall Grandland
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La gama ofrece dos opciones mecánicas. El Grandland Griffin eléctrico monta una batería de 73 kWh, acoplada a un motor de 213 CV y 345 Nm de par. Según el ciclo WLTP, la autonomía alcanza hasta 518 kilómetros (322 millas). Viene con bomba de calor de serie y admite carga rápida en corriente continua a 160 kW, lo que permite recuperar el 80 % de la batería en torno a media hora.

Para quien todavía no se plantee dar el salto definitivo al eléctrico, la alternativa es un híbrido ligero de 48 voltios. Asocia un bloque turbo de gasolina de 1,2 litros con una unidad eléctrica que, en conjunto, entregan 145 CV. La transmisión corre a cargo de un cambio automático de doble embrague con seis marchas. El consumo homologado ronda los 5,5 litros a los cien, y las emisiones de CO2 parten de 123 g/km.

El equipamiento de serie no tiene nada de básico. El Griffin incluye control de crucero adaptativo con función stop-and-go, asistente de mantenimiento de carril, sensores de aparcamiento delanteros y traseros, cámara de visión trasera, faros matriciales Intelli-LED, una pantalla táctil central de 10 pulgadas compatible con Apple CarPlay y Android Auto de manera inalámbrica, y una instrumentación digital también de 10 pulgadas.

Los eléctricos añaden, además, el paquete Electric All In. Aglutina ocho años de asistencia en carretera —con cobertura también para una batería descargada—, un bono de 500 libras para recargas en domicilio, vía pública o puntos de carga públicos, el equivalente a 10 000 millas de recarga casera gratuita si se contrata una tarifa eléctrica compatible, y el acceso a los servicios Vauxhall Connect Plus.

El precio constituye el gran argumento del Griffin. El Grandland híbrido arranca en 31 480 libras, ya con impuestos y en marcha, rebajando en más de 5 000 libras al anterior acabado Design pese a contar con un equipamiento más generoso. Por su parte, el Grandland Griffin eléctrico parte de 34 495 libras, una vez descontada la ayuda oficial.