El Suzuki SX4 2011 diésel se llevó el dudoso honor de ser el campeón de la corrosión: se encontraron defectos relacionados con óxido en más del 71% de los casos durante las pruebas de la ITV en el Reino Unido.

El segundo puesto es para el Dacia Duster 2013 diésel, con un 67,33% de incidencia. Cierra el podio el mismo Suzuki SX4 diésel, pero en su versión 2012, con un 64,71% de los vehículos inspeccionados presentando corrosión.

En el extremo opuesto se sitúa el Ford Fiesta 2019 de gasolina, que apenas registra un 0,18% de problemas de corrosión durante las inspecciones.

Según los expertos, el éxito del Ford Fiesta para resistir el óxido radica en que, desde 2017, Ford emplea acero completamente galvanizado en todos los paneles de la carrocería y subchasis, y ofrece una garantía de doce años contra la corrosión perforante. La protección del bajo carrocería también es de primera categoría: se inyecta un sellante a base de cera en los largueros, marcos de puertas y largueros del chasis.