El BMW Z4 se despide sin un heredero directo. El roadster de la generación G29 llega al final de su vida comercial, y para BMW esto va más allá de un simple cambio de modelo: supone prácticamente una retirada del segmento de los descapotables deportivos compactos.

Su producción se llevó a cabo en las instalaciones de Magna Steyr en Graz (Austria). La decisión respondió a los bajos volúmenes de fabricación; montar el roadster en las propias líneas de BMW habría resultado demasiado caro. En esa misma planta se ensambló también el Toyota GR Supra, su modelo hermano, lo que permitió a ambos fabricantes compartir costes de producción y logística.

El Supra ya se había descontinuado en marzo de 2026, y ahora le toca el turno al Z4. La diferencia está en que Toyota prepara un sucesor para el GR Supra más adelante en esta década, mientras que BMW no tiene planes oficiales para un nuevo Z4. Con la desaparición del Z4 y el Serie 8 Cabrio, la gama descapotable de la marca se reduce a un solo modelo: el Serie 4 Cabrio.

BMW Z4 fuera de producción
A. Krivonosov

El Z4 se ofreció con motores de cuatro y seis cilindros, con cambios automáticos y manuales, pero nunca llegó a contar con una verdadera versión M. El final más espectacular no correspondió a BMW, sino a Toyota: el GR Supra A90 Final Edition para Europa y Japón desarrollaba 429 CV e incorporaba serias mejoras orientadas al circuito.

La despedida del BMW Z4 Final Edition es mucho más comedida. Partiendo del M40i, pone el acento en un paquete estético: pintura Frozen Black mate, llantas M escalonadas, frenos M Sport en rojo, interior en Alcántara y cuero Vernasca, costuras rojas, cinturones tricolor y placas de umbral especiales. En Estados Unidos, esta versión partía de 77.500 dólares antes de gastos de entrega.

El Z4 M40i de serie, con el seis cilindros en línea B58, rinde 382 CV y acelera de 0 a 97 km/h en 4,2 segundos. Sigue siendo rápido, atractivo y bastante exclusivo, pero el mercado se mostró menos emocional: los compradores se decantaron por el Serie 4 Cabrio, dejando al pequeño roadster en un nicho.

El Z4 se retira sin un sucesor de alto perfil y sin la ansiada insignia M. Pero se marcha tal como ha sido durante años: no el BMW más práctico ni el más vendido, pero sí uno de los pocos de la gama donde el conductor va sentado bajo, con un largo capó por delante y una capota de lona sobre la cabeza.