Un coche eléctrico recién salido de fábrica. Con garantía oficial. Y una de las formas más baratas de entrar en la movilidad eléctrica. Suena demasiado bien para ser cierto — y entonces aparece el matiz. Fiat acaba de abrir los pedidos británicos del Topolino, y aquí está el truco: técnicamente, el Topolino no es un coche. Es un diminuto cuatriciclo eléctrico que juega en otra liga. Desde £8995 — unos $11.944 — deja por debajo a casi cualquier eléctrico nuevo del mercado. Aun así, no lo convierte en un coche para todo.
El Topolino está pensado para trayectos urbanos cortos, fincas privadas y zonas de vacaciones — en resumen, para situaciones donde importa más lo compacto que la velocidad. Dos plazas, una transmisión automática de una marcha, un selector de marcha de tres posiciones, un motor eléctrico de 6 kW y una batería de 5,5 kWh. Velocidad máxima: unos 45 km/h, es decir 28 mph. La autonomía llega a 74 km, cerca de 46 millas según el ciclo WLTP.
Para un conductor normal, las cifras parecen modestas. Pero Fiat no intenta vender el Topolino como sustituto de un utilitario. Sus rivales son el Citroen Ami y otros vehículos de micromovilidad, donde mandan el precio, el acceso fácil, la visibilidad, la agilidad y los gastos mínimos. Dentro hay dos asientos desplazados y hasta 63 litros de espacio, incluida la Dolce Vita Box — un compartimento con tapa de tela sobre el salpicadero.
El jefe de Fiat UK, Kris Cholmondeley, describe así el modelo: «El Topolino es una parte importante de la estrategia de micromovilidad sostenible de Fiat, y ofrece una movilidad urbana simple y accesible». Según él, encaja en trayectos cortos, ocio y ciudad, conservando la “alegría, la sencillez y la diversión” de la marca.
El nombre Topolino significa “ratoncito” en italiano y remite al Fiat 500 Topolino original, fabricado de 1936 a 1955. Entonces la apuesta era la asequibilidad y lo compacto. Ahora, un formato eléctrico para ciudades saturadas. El círculo se cierra.
Para muchos compradores, un vehículo así siempre será una venta difícil — por ese dinero se puede mirar un usado o un eléctrico urbano barato con autonomía de verdad. Pero en las ciudades densas el Topolino juega otro papel: no sustituir al coche familiar, sino cubrir el trayecto diario corto — sin el dolor del aparcamiento ni tecnología de más.