Rolls-Royce vuelve a demostrar que incluso un revestimiento interior puede convertirse en un experimento de ingeniería. La marca ha presentado el Phantom Hummingbird, un Phantom Extended único creado por Private Office Dubai como regalo para la esposa del cliente. Y la verdadera sorpresa no está en el color de la carrocería: por primera vez en la historia de Rolls-Royce, la concha de abulón se ha utilizado para una marquetería compleja. Desarrollar el proceso exigió más de nueve meses y seis iteraciones.
Con abulón y nácar, los artesanos montaron dos colibríes en las mesas plegables — 53 piezas para cada ave, con 18 componentes solo en las alas. Otros 84 fragmentos forman el motivo vegetal entre los asientos traseros. Las piezas se cortan con láser 0,06 mm por encima de su tamaño final y después cada borde se ajusta a mano hasta que las uniones prácticamente desaparecen. El trabajo final sobre los tres paneles requirió 45 horas.
Pero hay un matiz importante. Hummingbird no puede llamarse el primer Rolls-Royce que utiliza abulón en términos absolutos. Ya en 2017, los materiales de Phantom Gallery mencionaban Jade green abalone en el reloj del proyecto Iridescent Opulence. La auténtica novedad de este Phantom es más concreta — se trata del primer uso pleno de este frágil material en una marquetería compleja.
El resto del habitáculo tampoco pretende ser discreto: combina cuero Creme Light, tonos Moccasin y Tan, además de chapas Ash Burr y Silver Birch. La carrocería luce una pintura bitono Wildberry y White Sands, mientras otro colibrí aparece en la Coachline pintada a mano. El precio del encargo privado no se ha revelado. Pero Hummingbird no gira realmente alrededor de una cifra: para Rolls-Royce, este coche demuestra hasta dónde puede llegar Bespoke trabajando con materiales naturales.