Xpeng ha producido su vehículo número un millón y ha querido señalar el hito con un X9, un monovolumen eléctrico ensamblado en su planta de Guangzhou. Fundada en 2014, la marca ha pisado el acelerador en los dos últimos años: la segunda tanda de 500.000 unidades salió de la línea en apenas 14 meses. Para un fabricante tan joven, alcanzar siete cifras dice mucho de lo rápido que ha madurado su aparato productivo; ese ritmo no es habitual entre recién llegados.

Hoy Xpeng opera tres fábricas en China y tiene presencia en 60 países. Sus ventas podrían superar este año las 400.000 unidades eléctricas. En Europa actúa en 25 mercados, incluido Alemania, y sigue ampliando su huella pese a contar todavía con una red de distribución limitada. Ese despliegue medido no ha cortado el impulso, lo que habla de una demanda sostenida y de un nivel de conocimiento de marca que va a más.

Un paso clave ha sido su colaboración tecnológica con Volkswagen. El grupo alemán posee el 5% de Xpeng y fue el primer cliente externo de la plataforma de IA VLA 2.0. Entrenada con cerca de 100 millones de escenarios reales de conducción, la plataforma está pensada para vehículos, robótica y soluciones autónomas. La alianza se lee como un voto de confianza en las capacidades de software de Xpeng más allá de su propia gama y refuerza la idea de que buena parte del diferencial pasa por el componente digital.

En Europa, Xpeng ofrece actualmente los G6 y G9, ambos con arquitectura de 800 voltios y carga rápida de hasta 525 kW. En 2026, el sedán P7+ se incorporará a la oferta como parte de la estrategia de nuevos modelos de la marca para ese año. La combinación de alto voltaje y esa potencia de carga pone la ficha técnica en primer plano, mientras que un nuevo sedán añade un grado útil de amplitud a la gama.