El audio de serie en los coches modernos ya no es simple ruido de fondo: para muchos se ha convertido en un motivo de compra. Las marcas compiten no solo por el número de altavoces, sino por la afinación del escenario sonoro, el aislamiento del habitáculo, los modos digitales y, sobre todo, por la fidelidad con la que un equipo trata las voces y los instrumentos reales. En una selección de destacados publicada por SPEEDME.RU, varios modelos logran que la música se sienta como si entraras en una sala dedicada a la escucha.

El Volvo EX90 se asocia con un sistema Bowers & Wilkins de 25 altavoces y un modo Abbey Road Studios que reconfigura la presentación para evocar una sala de estudio más que el interior de un crossover. El Mercedes-Maybach S 680, equipado con Burmester y 30 altavoces, apuesta por una claridad impecable y por la cancelación activa de ruido: la carretera se difumina y los matices de la grabación pasan al primer plano; el efecto resulta convincente.

El Lincoln Aviator Black Label con Revel Ultima (28 altavoces) construye un escenario envolvente y parece suspender el sonido alrededor de los ocupantes gracias a parte del conjunto situada sobre la cabeza. El Meridian Signature del Range Rover Autobiography (29 altavoces) no persigue el volumen por el volumen: se centra en la profundidad y la precisión, dejando que las capas de un arreglo afloren con naturalidad, algo que se agradece en escuchas largas.

El McIntosh del Jeep Wagoneer (19 altavoces) entrega un carácter denso, amigo del rock, y un escenario amplio. El Cadillac Celestiq con AKG Studio Reference (38 altavoces) busca un equilibrio de nivel de estudio y una escucha consistente desde cualquier plaza. Y el BMW 7-Series con Diamond Surround Sound (36 altavoces) ofrece perfiles que van desde un ambiente de sala de conciertos hasta una propuesta más cinematográfica, lo que invita a elegir el clima sonoro según el momento.