La Corte Suprema de Delaware restituyó el paquete de remuneración de Tesla para Elon Musk, aprobado en 2018 y posteriormente anulado por un tribunal inferior. La adjudicación se estima hoy en unos 139.000 millones de dólares, impulsada por el alza de las acciones de Tesla. Para Musk, la importancia parece residir menos en el efectivo que en acelerar su capacidad de influencia dentro de la compañía, algo que ha dejado entrever en público en repetidas ocasiones; en la práctica, el fallo le devuelve una palanca clave en un momento sensible para la marca.

El paquete se compone de opciones para comprar aproximadamente 304 millones de acciones de Tesla a un precio preferente una vez alcanzados ciertos objetivos de desempeño, metas que la empresa, en esencia, ya superó. Si Musk ejerciera la concesión completa, su participación pasaría de alrededor del 12,4% a cerca del 18,1% sobre una base accionaria ampliada. La reacción del mercado fue contenida: en operaciones posteriores al cierre, el título subió menos de 1%, un movimiento tenue que sugiere que el desenlace estaba mayormente descontado y que la atención vuelve a la ejecución del plan industrial.

La disputa arrancó con la demanda de un accionista minoritario. En 2024, un tribunal concluyó que la aprobación del plan estuvo acompañada de conflictos de interés y una divulgación limitada. Ahora, la Corte Suprema consideró que anular por completo la adjudicación era una sanción excesiva porque dejaría al director ejecutivo sin compensación por años de trabajo. En paralelo, los inversionistas de Tesla ya han aprobado un nuevo paquete que podría resultar aún mayor si se cumplen metas futuras. Para una empresa que apuesta por objetivos de largo plazo, ese voto se lee como una preferencia por la continuidad del proyecto y por mantener alineados los incentivos en la cima.