Ambos modelos pasaron pruebas de choque en el China Automotive Engineering Research Institute (CAERI), en Chongqing, el mes pasado.

Las evaluaciones se realizaron bajo el protocolo 2021–2025 de ASEAN NCAP, que analiza la seguridad pasiva y activa de los ocupantes, de los peatones y del entorno vial.

Como resultado, el Chery Tiggo 7 PHEV obtuvo una puntuación total de 94,68, mientras que el iCaur V23 alcanzó 91,02 puntos. En conjunto, estas cifras dibujan un listón de seguridad alto y, lo que importa en la práctica, sostenido.

Las calificaciones se explican por la presencia de tecnologías avanzadas incorporadas en estos modelos:

  • Un sistema de alerta al conductor ante peligros potenciales;
  • Un sensor de detección de presencia infantil en los asientos traseros;
  • Cámaras de visión periférica para vigilar el entorno del vehículo;
  • Asistente de mantenimiento de carril.

Este conjunto no solo cumple con los protocolos de ensayo: en el uso cotidiano aporta valor real, desde la vigilancia de obstáculos hasta mantener el coche bien centrado en su carril, lo que se traduce en una conducción más serena.